El pasado 4 de octubre los miembros de la Mesa Nacional de Batasuna celebraron una reunión en la localidad guipuzcoana de Segura con el objetivo de proceder a la reestructuración de la misma tras el encarcelamiento de Arnaldo Otegui, Joseba Álvarez y la nueva situación creada tras la ruptura de la tregua por parte de la banda terrorista ETA. La Policía detectó dicha reunión y habida cuenta de la vinculación de Batasuna con ETA don Baltasar Garzón ordenó la detención de los 23 miembros presentes, porque como consecuencia de su ilegalización dicha formación no puede celebrar reuniones de ningún tipo. Entre los detenidos se hallan personas como Juan José Petrikorena, Ohiane Aguirre o Joseba Permach y la sede del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) fue registrada de arriba abajo en la localidad guipuzcoana de Lasarte. Dos días después 17 de los 24 detenidos fueron a prisión.
La decisión del juez Baltasar Garzón puede y debe calificarse como altamente positiva en tanto en cuanto pretende mermar las bases de apoyos sociales que permiten a ETA proseguir su letal y mortífera acción terrorista desde hace cuarenta años. Sin embargo amenaza con ser como una gota de agua en mitad de un desierto si no se acompaña de otras acciones contundentes en varios frentes: la ilegalización del PCTV y ANV por su vinculación con Batasuna y la detención de etarras en territorio español que complementen la fuerte presión a la que está sometida la banda en Francia. La combinación de estas tres acciones sería determinante para situar a ETA contra las cuerdas.
A pesar de la espectacularidad de la operación y su acierto los efectos positivos que la misma pueda proyectar en el futuro son muy discutibles. Esto es así porque de los 33 miembros con los que contaba Batasuna en el momento de la reunión en Segura fueron detenidos 23 dado que los 10 restantes no acudieron a la reunión y además de entre los 23 detenidos 17 han ido a la cárcel. Así pues han quedado libres 16 de los 33 miembros de la cúpula de Batasuna, porque era injustificable su encarcelamiento de acuerdo a derecho por no tener causas penales previas mientras los encarcelados presentaban una ya manifiesta reiteración delictiva que justificaba su ingreso en prisión.
De este modo Batasuna podrá reorganizarse en un futuro no demasiado lejano y continuar sus actividades en la clandestinidad, pues con dieciséis personas libres cuenta con la base necesaria para seguir viva bajo la batuta de Pernando Barrena y Jone Goirizelaia. Así pues soy bastante pesimista con respecto a la posibilidad de poder reducir la base social que legitima la infamia etarra, pues la operación no ha presentado la efectividad acorde con el carácter espectacular de la misma. De cara a próximos artículos expondré los argumentos jurídicos acordes con la Ley de Partidos que pueden conducir a la suspensión de actividades y posterior ilegalización del PCTV y ANV.
La decisión del juez Baltasar Garzón puede y debe calificarse como altamente positiva en tanto en cuanto pretende mermar las bases de apoyos sociales que permiten a ETA proseguir su letal y mortífera acción terrorista desde hace cuarenta años. Sin embargo amenaza con ser como una gota de agua en mitad de un desierto si no se acompaña de otras acciones contundentes en varios frentes: la ilegalización del PCTV y ANV por su vinculación con Batasuna y la detención de etarras en territorio español que complementen la fuerte presión a la que está sometida la banda en Francia. La combinación de estas tres acciones sería determinante para situar a ETA contra las cuerdas.
A pesar de la espectacularidad de la operación y su acierto los efectos positivos que la misma pueda proyectar en el futuro son muy discutibles. Esto es así porque de los 33 miembros con los que contaba Batasuna en el momento de la reunión en Segura fueron detenidos 23 dado que los 10 restantes no acudieron a la reunión y además de entre los 23 detenidos 17 han ido a la cárcel. Así pues han quedado libres 16 de los 33 miembros de la cúpula de Batasuna, porque era injustificable su encarcelamiento de acuerdo a derecho por no tener causas penales previas mientras los encarcelados presentaban una ya manifiesta reiteración delictiva que justificaba su ingreso en prisión.
De este modo Batasuna podrá reorganizarse en un futuro no demasiado lejano y continuar sus actividades en la clandestinidad, pues con dieciséis personas libres cuenta con la base necesaria para seguir viva bajo la batuta de Pernando Barrena y Jone Goirizelaia. Así pues soy bastante pesimista con respecto a la posibilidad de poder reducir la base social que legitima la infamia etarra, pues la operación no ha presentado la efectividad acorde con el carácter espectacular de la misma. De cara a próximos artículos expondré los argumentos jurídicos acordes con la Ley de Partidos que pueden conducir a la suspensión de actividades y posterior ilegalización del PCTV y ANV.
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