Las Elecciones Generales celebradas el pasado 9 de Marzo han supuesto para Izquierda Unida el peor resultado de la coalición desde la inauguración de la experiencia democrática española en 1977. Y es que IU ha experimentado un batacazo de espectáculo, pues ha perdido su grupo parlamentario al pasar de cinco a tan sólo dos diputados de los cuáles tan sólo el escaño de Gaspar Llamazares es exclusivo de la coalición, pues el segundo escaño pertenece a Joan Herrera de IC-EUIA.
Tras haber obtenido los peores resultados de su historia a Izquierda Unida le corresponde hacer una profunda reflexión para conocer las causas de estos resultados tan catastróficos y ponerles remedio, pues de lo contrario la coalición de izquierdas podría convertirse en una formación extraparlamentaria y extinguirse definitivamente, desapareciendo del panorama político español. De momento Gaspar Llamazares ya ha anunciado su renuncia a seguir liderando IU tras el correspondiente congreso, aunque sin embargo seguirá en su escaño y no entregará el acta de diputado, con lo que puede acarrear de cara al futuro un conflicto de dimensiones fatales para la coalición de izquierdas.
A mi juicio los catastróficos resultados obtenidos por Izquierda Unida se deben a la disparatada estrategia seguida por la coalición desde que Gaspar Llamazares fue elegido líder. Y es que esa estrategia totalmente equivocada que ha deparado a IU los peores resultados de su historia se ha fundamentado en la falta de un programa y un proyecto para España capaz de captar el voto de los ciudadanos, pues la coalición de izquierdas lleva años haciendo uso de la descalificación contra todo y contra todos: una descalificación completamente inútil que les ha impedido exhibir alguna idea. Por ello, una vez realizado el diagnóstico IU debe elegir una nueva dirección capaz de eliminar la descalificación como único argumentario posible sustituyéndola por la exposición de un proyecto nítido para España capaz de ganar la confianza ciudadana. Sólo de este modo Izquierda Unida logrará salir a flote y evitar la inevitable espada de la desaparición que pende sobre la cabeza de sus líderes.
De momento, las primeras señales no son nada halagueñas para el futuro de la coalición, pues nadie ha sido capaz de salir a la luz pública para anunciar que vaya a aspirar a liderar la formación. Sin embargo, parece que el portavoz del grupo municipal de IU en el Ayuntamiento de Madrid Ángel Perez tiene intención de aspirar a liderar la formación poscomunista. A lo largo de estos últimos años Ángel Pérez ha sido bastante crítico con la estrategia seguida por Gaspar Llamazares y si finalmente decidiera presentarse se convertiría en el nuevo Coordinador General, dado que cuenta con el apoyo mayoritario que suponen dentro de Izquierda Unida las federaciones de Andalucía y Madrid. Sin embargo, en caso de confirmarse dicha hipótesis (a día de hoy la más probable) Izquierda Unida seguiría sumida en una situación muy precaria que seguramente la arrastraría hacia la desaparición, pues sin duda Ángel Pérez recuperaría el proyecto que no ha tenido Llamazares, pero dicho proyecto presentaría una clara línea argumental de tipología comunista que gusta al PCE pero que tiene muchos enemigos internos.
Otra posibilidad para el relanzamiento de Izquierda Unida consistiría en una refundación de la coalición, que debería cambiar su nombre actual y su programa para convertirse en un partido ecologista siguiendo el modelo de varios partidos europeos al uso como los acreditados verdes alemanes o franceses. Es un modelo que en España ya ha empezado a ser experimentado por formaciones como Iniciativa per Catalunya en Catalunya o Ezker Batúa en Euskadi que ha servido para resucitar a formaciones que no hace muchos días estaban moribundas. Dicho modelo se ha extendido a otras formaciones integradas o federadas con Izquierda Unida en Baleares, Navarra, Comunidad Valenciana, Asturias o Galicia formando un claro contrapeso al modelo marxista-leninista representado por el PCE. No se sabe aún si los partidarios de la refundación de la coalición van a presentar candidatura, pero deberían hacerlo si quieren aprovechar la última oportunidad que posee Izquierda Unida para garantizar su viabilidad y supervivencia.
En caso que se confirme la hegemonía del PCE bajo el liderazgo de Ángel Pérez, Izquierda Unida seguirá en crisis y emergerá una dura pugna entre comunistas y ecologistas que supondrá el final de Izquierda Unida tras veinte años de vigencia, pues la formación estallará en mil pedazos. El Partido Comunista de España (PCE) basado en un ideario de línea comunista recuperará su independencia y se formará una nueva formación estatal de tipo ecologista liderada por Gaspar Llamazares, Iniciativa per Catalunya y Ezker Batúa. El resultado de todo ello será la desaparición del comunismo en España, cuyas teorías se han mostrado totalmente desfasadas e incapaces de responder a la realidad desde el hundimiento de la URSS pues el PCE se convertiría en una fuerza marginal y extraparlamentaría. Quién lo diría con el miedo que daba en 1977 cuando se le legalizo dirigido por el eurocomunismo de Santiago Carrillo.