El pasado 6 de julio José Luís Rodríguez Zapatero llevó a cabo el tercer cambio de gobierno de la legislatura tras la celebración del Debate sobre el Estado de la Nación. Dicho cambio de gobierno consistió en la sustitución de Jordi Sevilla por Elena Salgado en el ministerio de Administraciones Públicas, el cambio de Elena Salgado en Sanidad por el cientítico valenciano Bernat Soria, la marcha de Carmen Calvo al frente de Cultura con su cambio por el hasta ahora director del Instituto Cervantes don César Antonio Molina y finalmente la sustitución de Maria Antonia Trujillo en Vivienda con el acceso al ministerio de la catalana Carme Chacón.
Con los cambios mencionados anteriormente José Luís Rodríguez Zapatero pretende dar al Gobierno un fuerte impulso para poder afrontar la recta final de la legislatura con aires renovados y poder ganar las próximas Elecciones Generales en mitad de unos pronósticos electorales que no le son nada favorables, pues el Partido Popular ganó las pasadas Elecciones Municipales y los análisis electorales fiables le pronostican una ligera victoria de cara a las elecciones a Cortes Generales. Asimismo, los cambios ministeriales descartan cualquier tipo de adelanto electoral al contrario de lo que se viene señalando desde hace al menos un año e insistentemente desde el atentado de ETA contra la T-4 del aeropuerto de Barajas hace medio año. Y es de aplastante lógica que el Presidente del Gobierno haya decidido agotar la legislatura, pues de esta forma gana tiempo para poder dar la vuelta a unos pronósticos que en este monento no le son nada favorables. Asimismo, si se hubiera decidido por convocar las elecciones a la vuelta del verano para octubre probablemente hubiera llevado al PSOE hacia una derrota segura.
Sin embargo podemos llegar a la conclusión de que con este cambio de gobierno Zapatero no va a conseguir su objetivo de dar la vuelta al actual escenario político ganando de este modo las elecciones dado que el balance de la legislatura ya esta hecho y por lo tanto es muy difícil cambiar el actual estado de cosas a menos que no tenga lugar algun tipo de imponderable, cosa que no es en absoluto descartable. Por mucho que a la desesperada el Presidente del Goberno haga uso de su habitual capacidad demagoga con medidas como la concesión de 2.000 euros a las familias por el nacimiento de un niño no conseguirá ganar las elecciones, pues la opinión pública ya le tiene tomada la medida como un individuo hueco y populista que no merece crédito alguno. El balance de la legislatura ha sido claramente mediocre y no merece en absoluto que los españoles le renueven su confianza para seguir rigiendo los destinos de nuestro país y así va a ser, pero su salvación todavía es posible y en estos momentos es remotísima pero se circunscribe a un acontecimiento que existe pero que no es nada probable que tenga lugar. Zapatero se aferra como a una madera para que dicho acontecimiento tenga lugar días antes de las elecciones pero esperará y seguramente no llegará...aunque existe una probabilidad entre mil de que ocurra pero... os imagináis que pasa? Más claro agua, se trata de un acontecimiento que se espera desde hace trentainueve años que ocurra.
En cuanto al cambio de gobierno y concretando en cada uno de los cambios podemos hacer distintas observaciones. En primer lugar supone un auténtico despropósito ascender políticamente en sus responsabilidades a una ministra como Elena Salgado que ha pasado por el auténtico bochorno de tener que retirar uno de sus proyectos legislativos, como era la ley del vino que puso justificadamente en pie de guerra a la España rural. Con respecto a Jordi Sevilla ha pasado sin pena ni gloria por el ministerio de Administraciones Públicas y ahora le tocará ir hacia su Valencia natal para intentar liderar al PSPV que se halla de nuevo al borde del caintismo tras el estrepitoso fracaso de Joan Ignasi Pla. En Sanidad el relevo de Elena Salgado por Bernat Soria ha sido acertado, pues como hemos dicho unas líneas más arriba el paso de la gallega por el ministerio ha sido muy polémico y sin duda seguro que Soria llevará a cabo una buena labor en su ministerio pues es un científico y además trabajará en la línea que realmente interesa de las células madre, imprescindible para evitar muchas enfermedades.
Acertado tambíen ha sido el cambio de Carmen Calvo por César Antonio Molina en el ministerio de Cultura. La Calvo se ha destacado también por una gestión muy polémica que halla sus raices en su clara incapacidad intelectual, pues se ha dedicado durante su ejercicio a frivolizar con la cultura promocionando todas aquellas manifestaciones culturales de tipo marginal minoritario a las que se puede llamar eufemísticamente como contracultura, subcultura o underground. Ha montado el espectáculo continuamente y ha irritado sobremanera su afán en promocionar mediante la subvención contínua a un cine español que no ofrece ningún tipo de resultados, que no gusta nada y al que el españolito medio de a pie no quiere que se destinen sus impuestos porque no se siente identificado con historias hechas para raritos. Así pues, la llegada de Molina al ministerio va a ser sin duda muy bien recibida dado que es un acreditado intelectual hasta ahora director del Instituto Cervantes que sin duda dejará muy alto el pabellón de nuestra cultura en el mundo aunque se espera por su parte un respeto absoluto, atención y promoción de las restantes culturas que confornan España. Para acabar la sustitución de María Antonia Trujillo en Vivienda ha sido acertada pues este ministerio fue creado por Zapatero a su llegada al poder para solventar con urgencia el grave problema en que se estaba convirtiendo el acceso a la vivienda y la extremeña no sólo no ha paliado el problema sino que lo ha engrasado al frivolizar con el mismo y proponer soluciones que bien pueden calificarse de extravagantes. Sin embargo la llegada de Carme Chacón al ministerio no solucionará los problemas y su aterrizaje en Madrid no ha sido más que un gesto demagogo para prepararla con el objetivo de que lidere la lista del PSC por Barcelona de cara a las Elecciones Generales.
Con los cambios mencionados anteriormente José Luís Rodríguez Zapatero pretende dar al Gobierno un fuerte impulso para poder afrontar la recta final de la legislatura con aires renovados y poder ganar las próximas Elecciones Generales en mitad de unos pronósticos electorales que no le son nada favorables, pues el Partido Popular ganó las pasadas Elecciones Municipales y los análisis electorales fiables le pronostican una ligera victoria de cara a las elecciones a Cortes Generales. Asimismo, los cambios ministeriales descartan cualquier tipo de adelanto electoral al contrario de lo que se viene señalando desde hace al menos un año e insistentemente desde el atentado de ETA contra la T-4 del aeropuerto de Barajas hace medio año. Y es de aplastante lógica que el Presidente del Gobierno haya decidido agotar la legislatura, pues de esta forma gana tiempo para poder dar la vuelta a unos pronósticos que en este monento no le son nada favorables. Asimismo, si se hubiera decidido por convocar las elecciones a la vuelta del verano para octubre probablemente hubiera llevado al PSOE hacia una derrota segura.
Sin embargo podemos llegar a la conclusión de que con este cambio de gobierno Zapatero no va a conseguir su objetivo de dar la vuelta al actual escenario político ganando de este modo las elecciones dado que el balance de la legislatura ya esta hecho y por lo tanto es muy difícil cambiar el actual estado de cosas a menos que no tenga lugar algun tipo de imponderable, cosa que no es en absoluto descartable. Por mucho que a la desesperada el Presidente del Goberno haga uso de su habitual capacidad demagoga con medidas como la concesión de 2.000 euros a las familias por el nacimiento de un niño no conseguirá ganar las elecciones, pues la opinión pública ya le tiene tomada la medida como un individuo hueco y populista que no merece crédito alguno. El balance de la legislatura ha sido claramente mediocre y no merece en absoluto que los españoles le renueven su confianza para seguir rigiendo los destinos de nuestro país y así va a ser, pero su salvación todavía es posible y en estos momentos es remotísima pero se circunscribe a un acontecimiento que existe pero que no es nada probable que tenga lugar. Zapatero se aferra como a una madera para que dicho acontecimiento tenga lugar días antes de las elecciones pero esperará y seguramente no llegará...aunque existe una probabilidad entre mil de que ocurra pero... os imagináis que pasa? Más claro agua, se trata de un acontecimiento que se espera desde hace trentainueve años que ocurra.
En cuanto al cambio de gobierno y concretando en cada uno de los cambios podemos hacer distintas observaciones. En primer lugar supone un auténtico despropósito ascender políticamente en sus responsabilidades a una ministra como Elena Salgado que ha pasado por el auténtico bochorno de tener que retirar uno de sus proyectos legislativos, como era la ley del vino que puso justificadamente en pie de guerra a la España rural. Con respecto a Jordi Sevilla ha pasado sin pena ni gloria por el ministerio de Administraciones Públicas y ahora le tocará ir hacia su Valencia natal para intentar liderar al PSPV que se halla de nuevo al borde del caintismo tras el estrepitoso fracaso de Joan Ignasi Pla. En Sanidad el relevo de Elena Salgado por Bernat Soria ha sido acertado, pues como hemos dicho unas líneas más arriba el paso de la gallega por el ministerio ha sido muy polémico y sin duda seguro que Soria llevará a cabo una buena labor en su ministerio pues es un científico y además trabajará en la línea que realmente interesa de las células madre, imprescindible para evitar muchas enfermedades.
Acertado tambíen ha sido el cambio de Carmen Calvo por César Antonio Molina en el ministerio de Cultura. La Calvo se ha destacado también por una gestión muy polémica que halla sus raices en su clara incapacidad intelectual, pues se ha dedicado durante su ejercicio a frivolizar con la cultura promocionando todas aquellas manifestaciones culturales de tipo marginal minoritario a las que se puede llamar eufemísticamente como contracultura, subcultura o underground. Ha montado el espectáculo continuamente y ha irritado sobremanera su afán en promocionar mediante la subvención contínua a un cine español que no ofrece ningún tipo de resultados, que no gusta nada y al que el españolito medio de a pie no quiere que se destinen sus impuestos porque no se siente identificado con historias hechas para raritos. Así pues, la llegada de Molina al ministerio va a ser sin duda muy bien recibida dado que es un acreditado intelectual hasta ahora director del Instituto Cervantes que sin duda dejará muy alto el pabellón de nuestra cultura en el mundo aunque se espera por su parte un respeto absoluto, atención y promoción de las restantes culturas que confornan España. Para acabar la sustitución de María Antonia Trujillo en Vivienda ha sido acertada pues este ministerio fue creado por Zapatero a su llegada al poder para solventar con urgencia el grave problema en que se estaba convirtiendo el acceso a la vivienda y la extremeña no sólo no ha paliado el problema sino que lo ha engrasado al frivolizar con el mismo y proponer soluciones que bien pueden calificarse de extravagantes. Sin embargo la llegada de Carme Chacón al ministerio no solucionará los problemas y su aterrizaje en Madrid no ha sido más que un gesto demagogo para prepararla con el objetivo de que lidere la lista del PSC por Barcelona de cara a las Elecciones Generales.