Tuesday, February 17, 2009

Presunto espionaje en la Comunidad de Madrid


A finales del pasado mes de enero el diario El País hizo publica la existencia de una supuesta trama de espionaje bajo la dirección del Gobierno de la Comunidad de Madrid que tendría por objetivo el seguimiento a varios políticos madrileños. De las informaciones publicadas por El País se deduce la existencia de tres unidades distintas dedicadas al espionaje. La primera unidad estaría dirigida por el ex polícia Sergio Gamón y adscrita a la consejería de Presidencia, Interior y Justicia tendría por objetivo la realización de informes relacionados con supuestas tramas de corrupción en los municipios que integran el territorio de la Comunidad de Madrid. La segunda unidad se dedicó al espionaje del vicepresidente Ignacio González en un viaje realizado a Colombia junto al responsable de la empresa pública Canal de Isabel II, distinguiéndose de las demás tramas por su elevado nivel de profesionalidad ya que realizó sus actividades con cámara oculta. Finalmente nos encontramos con una tercera y última unidad dedicada al seguimiento del ex consejero de Justicia Alfredo Prada y del vicealcalde de Madrid Manuel Cobo, diferenciada de las demás por los seguimientos manuscritos y un tanto rudimentarios realizados por los autores.
La Comunidad de Madrid no dispone de un cuerpo policial propio como si disponen Catalunya o País Vasco, junto a otras comunidades que preven disponer de él en el futuro ya que lo han previsto así en sus nuevos estatutos. En el caso de las Comunidades Autónomas que no disponen de cuerpo policial propio son los propios cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado los encargados de vigilar las instalaciones del Gobierno regional, pero no sólo deben realizar esa función sino también el control del territorio de la Comunidad de Madrid. Tanto la Erztantza como los Mossos d’Esquadra disponen de su propia unidad de información, por lo que no debe deducirse como un hecho negativo que la consejeria de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad madrileña disponga de su propia unidad destinada al control y vigilancia de todo aquello cuanto pudiera acontecer en el territorio autónomo madrileño. Otro asunto son las otras dos unidades referidas.
En cuanto a la unidad encargada del espionaje de Ignacio González resulta difícil atribuir a personal adscrito a la consejería dirigida por Francisco Granados dicha tarea de seguimiento y espionaje, porque su modo sofisticado no cuadra con el modo rudimentario y chiusquero usado por la unidad destinada a los seguimientos de Alfredo Prada y Manuel Cobo. Aquellos que espiaron a Ignacio González usaron potentes cámaras ocultas y por lo tanto resulta altamente improbable culpar a responsables adscritos a la Comunidad de Madrid la realización del espionaje a González, cuando los responsables del seguimiento a Prada y Cobo realizaron su seguimiento a base de papel y lápiz ¿De ser ellos también como se entiende que no hubieran usado la cámara oculta para espiar y no seguir a Prada y Cobo? En el caso de Ignacio González ha habido delito porque ha habido intrusión en su intimidad y por lo tanto se pueden calificar estos hechos como de espionaje. Es a mi juicio en el caso González dónde está todo el meollo de este asunto porque ese espionaje es de autoría desconocida, pero su sofisticación huele a altas instancias que no son precisamente las de un simple gobierno autónomo, dicho esto último con todos los respetos del mundo. Es esta vía la que deja un margen amplio para la investigación: la del espionaje a Ignacio González.
Respecto las actividades de la tercera unidad con toda sinceridad debo decir que ni siquiera llegan a espionaje, no son más que burdas anotaciones sobre los desplazamientos diarios de dos personalidades que no necesitan ni una gran sofisticación ni infraestructura para poder ser llevadas a cabo. No hay delito porque no hay intrusión en la vida privada de ambos, pero si hay mala fe porque fueron seguidos con la finalidad de controlar sus movimientos. Los seguimientos fueron realizados entre los meses de abril y junio del pasado año, justo cuando la batalla por el liderazgo popular entre Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre se hallaba en su máximo apogeo. Todos los que me conocen bien saben que no estoy de acuerdo con Esperanza Aguirre pero es de todo menos tonta, no la veo capaz de ordenar unos seguimientos de este tipo de una manera tan poco profesional, esperpéntica, carnavalesca.... Así que esta decisión ha tenido que partir de uno de sus subordinados que ha actuado por su cuenta y riesgo: o el consejero Granados o uno de sus inferiores ha decidido los seguimientos a Alfredo Prada y Manuel Cobo. Insisto en que estos seguimientos no son susceptibles de ser tipificados como delito pero detrás de los mismos hay mala fe: en definitiva la crisis debe saldarse con la dimisión del consejero Francisco Granados porque es él quien seguramente ha ordenado estas actividades.
Los juzgados de Madrid ya han abierto diligencias al respecto, pero hasta el momento han pasado varias semanas y no ha habido actuación alguna. A petición de Esperanza Aguirre la Asamblea de Madrid ha aprobado la creación de una comisión de investigación. En cuanto a la actitud de la oposición de PSOE e IU frente al asunto de la presunta trama de espionaje llego a la conclusión de que más incompetente no ha podido ser, pues ni siquiera fueron capaces de pedir finalmente la comisión de investigación ni de plantar cara en las distintas comparecencias de Aguirre y Granados. Todo ello me hace llegar a la conclusión de que si el PP sale desgastado por este episodio quien relamente sacará rédito de ello es Unión, Progreso y Democracia (UPD) la formación de Rosa Díez que ya está demostrando una fuerte pujanza en Madrid y alrededores. No olvidemos que el único escaño que UPD posee en el Congreso lo tiene por Madrid con la vizcaina y vasca por excelencia Rosa Díez.

Sunday, February 08, 2009

Eleccions al Parlamento de Galicia

El próximo 1 de marzo se celebran las Elecciones al Parlamento de Galicia. Serán las octavas elecciones que tienen lugar en tierras gallegas desde la promulgación del Estatuto de Autonomía en 1981.

Las últimas elecciones tuvieron lugar en 2005 y pese a ganarlas el Partido Popular por séptima vez consecutiva no consiguió revalidar la mayoría absoluta. Fue la última vez que se presentó el veterano Manuel Fraga y la pérdida de la mayoría absoluta puso punto y final a una larga etapa de dieciséis años de duración, con lo cuál Galicia tuvo un nuevo gobierno de izquierdas formado por PSOE y BNG bajo la dirección del socialista Emilio Pérez Touriño.

Terminada la legislatura el balance del gobierno bipartito de izquierdas en Galicia no puede ser más decepcionante. Emilio Pérez Touriño ha sido incapaz de liderar la mejora y ampliación del marco actual de autonomía gallego que debería haber quedado plasmada con la promulgación de un nuevo Estatuto de Autonomía para Galicia. Durante la última legislatura de los populares al frente de la Xunta de Galicia fue duramente criticada la gestión que realizaron del desastre natural generado por el hundimiento del petrolero Prestige, pero por desgracia los desastres naturales han vuelto a afectar Galicia durante la última legislatura y el actual gobierno no supo estar a la altura de las circunstancias para resolver eficazmente la ola de incendios que afectaron tierras gallegas hace dos años. El bipartito gallego ha creado conflictividad allí dónde no la había: la política lingüística en Galicia, pues si antes de que llegaran al poder no había conflictos en el uso indistinto del gallego y del castellano hoy en día han tratado de crear una incompatibilidad entre ambas lenguas que no existe y que jamás ha existido. Además durante esta legislatura Galicia ha perdido la competitividad y el peso económico que había ganado durante la etapa de Manuel Fraga, pues se han deslocalizado determinadas industrias y se han perdido importantes puestos de trabajo incluso antes de que acabase por estallar la crisis económica en la que nos encontramos sumidos.

Las cuatro razones antes esgrimidas deberían ser suficientes para propiciar un cambio de gobierno al frente de la Xunta de Galicia, pero las previsiones electorales no dibujan este escenario tan claramente. Por una parte la mayoría de encuestas electorales difundidas por medios de comunicación tanto estatales como gallegos difunden un escenario en el que si bien el Partido Popular volvería nuevamente a ganar, no conseguiría revalidar la mayoría absoluta e incluso retrocedería ligeramente con respecto a las últimas elecciones. No es un escenario que deba preocupar especialmente a Alberto Núñez Feijoo, pues normalmente las encuestas no acostumbran a reflejar una bolsa oculta de voto popular que posteriormente acaba por reflejarse el día de las elecciones.

Por otra parte aparecen datos que aseguran un escenario de cambio en Galicia. En primer lugar las propias encuestas internas de los populares ya les daban en septiembre la mágica cifra de los 38 escaños que suponen la mayoría absoluta y a principios de año ya alcanzaban los 39: estas encuestas acostumbran a ser bastante fiables. Además los fieles de Núñez Feijoo apuntan que el PP va a ser la fuerza más votada por los nuevos votantes, circunstancia que de producirse sería un hecho completamente novedoso, pues a la juventud gallega se la tiende a asociar al BNG: ya de hecho en las anteriores Elecciones Municipales los populares experimentaron un importante aumento de votos en las grandes ciudades gallegas como Vigo, Coruña o Ferrol. Pero hay dos datos más, más decisivos que ayudarían a inclinar la balanza a favor de la posibilidad de que el PP logre finalmente recuperar la Xunta: las encuestas que no le son favorables pese a ello demuestran que el PP posee una mayor fidelidad en el voto y también demuestran que la participación va a ser sensiblemente menor que en 2005. Para que el PP perdiera la mayoría absoluta fue necesaria la mayor participación de la historia democrática en Galicia (un 70%), por lo que una participación más baja que entonces supondría una desmovilización de los sectores sociales congregados al entorno del Nunca Máis.

Además Alberto Núñez Feijoo es una persona fresca y moderna que ha dado al Partido Popular gallego una imagen de renovación y centrismo, bajo la que ha conseguido integrar en sus listas a personas anteriormente vinculadas con los socialistas gallegos, como ha sido el caso del cabeza de lista por Ourense o el numero dos de la lista por La Coruña. Pero ese cambio no ha sido bien visto por un sector sociológico minoritario de la opinión pública gallega que lo considera como un preludio del desastre. Nada, ni caso porque esos nunca han representado nada en un Partido Popular que ha asumido y liderado sin complejos la bandera del galleguismo.

Sinceramente creo que si Alberto Núñez Feijoo recorre Galicia de cabo a rabo hasta la fecha de las elecciones logrará ser el próximo Presidente de la Xunta. Posee las condiciones necesarias para lograrlo: simpatía, moderación, sentido común, modernidad, centrismo y galleguismo.