El pasado 1 de diciembre la banda terrorista ETA volvió a matar cometiendo sus primeros asesinatos tras el fin de la tregua acontecido durante el pasado mes de junio. Asimismo ETA ha matado por vez primera en Francia al asesinar a dos miembros de la Guardia Civil en Bayona, pues cuando salían del bar tras desayunar dos terroristas les descerrajaron un par de tiros en la nuca, que a uno de ellos le causó la muerte en el acto y otro murió tras varios días de agonía.
Durante el año que viene van a cumplirse cuarenta años desde que ETA inició su sangrienta trayectoria. Cuarenta años, cuatro décadas durante las que ETA ha atemorizado, chantajeado y enlutado a la sociedad española. Cuarenta años durante los que España ha cambiado por completo de decorado. En 1968 había en nuestro país una dictadura y a lo largo de estos años murió Franco, llegó la democracia, se promulgó una Constitución, hubo un golpe de Estado fallido, Felipe González mandó durante doce años, José María Aznar gobernó durante ocho, el terrorismo islamista mató a doscientas personas y ETA sigue ahí. La España de 1968 no es la España de 2007 pues han cambiado muchas cosas en nuestro país y ETA sigue ahí. Las bandas terroristas gemelas de ETA como el IRA, las Brigadas Rojas o la Baader Meinhof empezaron su trayectoria a la par que ETA y ya no viven fruto del éxito del diálogo o de la presión policial. El terrorismo islamista ha tomado la bandera del terrorismo marxista de liberación nacional y ETA no admite que se ha quedado fuera de contexto y que está desfasada como lo han hecho el IRA, las Brigadas Rojas o la Baader Meinhof. Y es que ETA sigue ahí.
A lo largo de estos cuarenta años se ha intentado de todo para acabar con ETA. Se ha negociado, se ha aplicado la máxima presión contra los miembros de la banda desde los aparatos judicial y policial e incluso se han usado los mismos métodos terroristas para eliminar a los terroristas. Pero ETA sigue ahí y es que nadie sabe qué hay que hacer para librarnos definitivamente de sus zarpazos a los españoles. Tras el fracaso de la negociación el Gobierno ha decidido aplicar la máxima presión judicial y policial contra la banda terrorista y su entorno, pues la estrategia que ahora se impone es privarla de su entorno para debilitarla y así acabar con ella por asfixia.
Tras el fin de la tregua el etarra De Juana Chaos fue enviado de nuevo a la cárcel para que acabara de cumplir su condena. Arnaldo Otegui fue detenido y encarcelado para cumplir la condena por varias causas que suman más de un año de prisión, con lo que en mitad de su ilegalidad Batasuna quedaba descabezada. Para evitar que esta formación ilegalizada pudiera llevar a cabo una campaña de apoyo hacia las acciones terroristas de ETA se decidió encarcelar a más de la mitad de su dirección, con lo que Batasuna quedaba claramente debilitada y quasi irrelevante y neutralizada. Tras esta última operación los caminos han conducido hacia el PCTV y ANV dado que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado están pudiendo recoger evidencias que los relacionan con Batasuna y que validarían la suspensión de sus actividades junto con la ilegalización. A los encausados en el proceso 18/98 contra EKIN se les han impuesto condenas ejemplares y la sentencia ha sido histórica, pues a las organizaciones encausadas no se les considera entorno sino parte integrante de ETA. Finalmente, la Audiencia Nacional ha ordenado la extradición de cincuenta etarras que se hallan deportados en paises como Venezuela, México o Cabo Verde.
Parece ser pues que Alfredo Pérez Rubalcaba está llevando a cabo una auténtica ofensiva contra ETA, una ofensiva total para acabar de una vez por todas con esta larga y sangrienta lacra que es la bestia parda etarra. Sin embargo no soy optimista con que esta ofensiva consiga acabar con ellos, pues en estos momentos tienen tres comandos en Vizcaya, Navarra y Guipúzcoa cuyos miembros campan a sus anchas sembrando el terror y además tienen a mucha gente en los pueblos de Euskadi y Navarra que bajo cualquier concepto está dispuesta a prestarles ayuda de todo tipo. Esta tarde, como de costumbre el sol se pondrá y las camapanas de Donosti, Bilbao, Gastéiz e Iruña seguirán mudas sin poder anunciar que la lacra ha muerto y ha dejado en paz a vascos y españoles... Ni el hecho biológico había sido tan ansiado como el fin de ETA.