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Saturday, January 26, 2008
Sunday, January 20, 2008
Pizarro entra y Gallardón puede salir
A lo largo de esta semana los acontencimientos se han sucedido en el Partido Popular. Así pues, los pasillos de la sede estatal del PP en la madrileña calle Génova 13 han sido un auténtico hervidero. Justo el mismo día en el que José Luís Rodríguez Zapatero anunciaba la disolución de las Cortes y la convocatoria de Elecciones Generales se hizo pública la entrada del expresidente de Endesa don Manuel Pizarro en política, ocupando el segundo lugar de las listas del Partido Popular en Madrid tras Mariano Rajoy. Este sorprendente hecho indujo a pensar que ni Alberto Ruiz Gallardón ni Esperanza Aguirre verían culminadas sus aspiraciones de figurar en la lista electoral madrileña, circunstancia que se configuró dos días después cuando el 16 de enero Rajoy convocó a su despacho a Ruiz Gallardón y Aguirre para anunciarles su decisión de que ninguno iba a figurar en la lista, pues para el PP era óptimo que ambos siguiesen ejerciendo sus responsabilidades. Entonces Gallardón reiteró sus deseos de figurar en la lista y Esperanza Aguirre lanzó un inesperado órdago al anunciar que si Gallardón iba ella también quería figurar, dispuesta de esta forma a dimitir de su cargo como presidenta de la Comunidad de Madrid para posicionarse en igualdad de condiciones frente al alcalde de la villa y corte. Ante el duelo trágico que se avecinaba y la espectacular crisis en la que podía introducirse el PP en la Comunidad de Madrid a menos de dos meses de las elecciones don Mariano Rajoy ejerció una muestra de autoridad inaudita y zanjó la discusión tal y como había empezado: ni el uno ni el otro. Esperanza Aguirre sigue de presidenta de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón sigue de alcalde de Madrid y puede estar viviendo sus últimos días al frente de la capital pues abandonaría el cargo tras las elecciones y Ana Botella se convertiría en la primera alcaldesa de la historia de la Villa y Corte.
De los acontecimientos que han afectado la vida interna del PP durante esta semana ha salido como claro vencedor Mariano Rajoy. Desde su llegada al liderazgo de los populares tras la retirada de José María Aznar su liderazgo había permanecido en una posición claramente frágil por ejercer una actitud poco decidida, pero ha dado un auténtico revulsivo y ha consolidado su posición a pocos días de la cita electoral, demostrando de esta forma que está capacitado para poder ostentar el gobierno de España tras el 9 de Marzo. Los ciudadanos dirán si ha acertado o no....
En cuanto a Manuel Pizarro debemos decir que ha sido otro claro vencedor pues ha logrado que su reconocida trayectoria profesional se haya plasmado en una entrada en la política por la puerta grande, nada más ni nada menos que como número dos del Partido Popular en la lista de la capital de España junto al ya indiscutible e indiscutido Mariano Rajoy. Y es que la trayectoria profesional de Pizarro es larga y se remonta a los lejanos tiempos de la extinta UCD, pues formó parte de la formación de Adolfo Suárez y cuando esta ya hacía aguas colaboró en la redacción del anterior Estatuto de Aragón. En 1982 pasó a la AP de Manuel Fraga dónde vivió las luchas cainitas que afectaron a la formación durante la década de los ochenta y entonces decidió dedicarse a la actividad privada llevando a cabo una prolija tarea como corredor de bolsa que le reportó una auténtica fortuna. De ahí dio el salto a la gran empresa ejerciendo el cargo de Presidente de la Bolsa de Madrid para posteriormente llegar a la presidencia de Ibercaja, o sea la anteriormente conocida como Caja de Ahorros de Aragón, Navarra y Rioja. Como Ibercaja es accionista de la gran eléctrica Endesa accedió al consejo de administración de una de las más importantes multinacionales españolas y en 2003 llegó a su presidencia sustituyendo precisamente al histórico de UCD don Rodolfo Martín Villa. El presidente de una pequeña caja de ahorros llegaba a la presidencia de una multinacional como Endesa; parecía pues que Manuel Pizarro había alcanzado la cima de su carrera. En 2005 la catalana multinacional gasística Gas Natural le planteó una OPA hostil a Endesa y él ejerció una auténtica tenacidad que evitó que los catalanes se hicieran con su empresa, pero había más compradores y finalmente la italiana Enel se hizo con una de las mayores multinacionales españolas. Parecía entonces que Pizarro había perdido la batalla pero César Alierta lo integró en Telefónica. De esta forma si hay algo que define la larga trayectoria profesional de Manuel Pizarro es el éxito, la valentía y la sagacidad.
A modo de Guadiana hace algún tiempo que corría un rumor respecto la entrada de Manuel Pizarro en política. Es un hecho que no debía extrañarnos pues el aragonés ya había hecho carrera en UCD y AP pero era un rumor que nadie se empecinaba en remarcar, pues con el gran potencial económico que dispone y sus éxitos en la empresa privada nadie pensaba que estuviera dispuesto a perder prestigio y dinero emponzoñándose en la sucia charca que conforma el actual escenario político español. Pero Pizarro ya ha alcanzado la cima del mundo económico y empresarial. Su trayectoria está marcada por el éxito y con semejante hoja de ruta demuestra que puede conseguir todo aquello que se proponga, por lo que se ha decidido a alcanzar la cima del mundo político que es la cima de España. No tiene miedo a nada ni a nadie y dispone de todas las cualidades necesarias para conseguir el éxito en política: profesionalidad, sagacidad y eticidad. Hace quince años un banquero con una trayectoria marcada hasta su momento por el éxito decidió alcanzar la cima del poder político. Y es que allá dondequiera que fuera Mario Conde despertaba auténtica admiración pero le falló la honestidad. En cambio don Manuel Pizarro es honesto y llegará dónde no llegó Mario Conde. Si gana Mariano Rajoy quedará situado en un puesto clave del Gobierno, pero si pierde disfrutaría de los apoyos necesarios para convertirse en el nuevo líder del Partido Popular.
Ana Botella se sitúa también como vencedora pues la esposa de José María Aznar y actual concejala de Urbanismo en Madrd pase lo que pase tras el 9-M será la primera alcaldesa de la historia de Madrid. Y es que Ana Botella ha sabido jugar muy bien sus cartas pues entró en política en 2003 con la aspiración bien clara de ser la futura alcaldesa de la capital y asi será. Si el PP gana las Elecciones Generales don Alberto Ruiz Gallardón se retirará de la escena política dimitiendo de su cargo de alcalde y Ana Botella asumirá el cargo, pero si los populares perdiesen Alberto Ruiz Gallardón también haría lo mismo para poder ejercer el liderazgo del partido y Ana Botella asumiría el cargo. De todos los protagonistas que han tenido los acontecimientos de esta semana es Ana Botella la vencedora más clara pues ya sabe que se llevará el gato al agua con toda seguridad.
La última vencedora es Esperanza Aguirre. La presidenta de la Comunidad de Madrid no pretendía figurar en las listas, pero su máxima rivalidad con Alberto Ruiz Gallardón la llevó a forzar un órdago del que ha salido victoriosa, pues el alcalde madrileño no ha conseguido su largamente anhelada aspiración de formar parte de las listas populares por Madrid. De momento ha salido victoriosa pero deberá esperar al 9 de Marzo para confirmar su victoria en el pulso contra Ruiz Gallardón por aniquilación de este último. Si los populares ganan las elecciones Alberto Ruiz Gallardón abandonará la política y Esperanza Aguirre habrá ganado definitivamente su larga batalla contra el actual alcalde, pero si por el contrario hay una derrota electoral ambos se verán las caras en un nuevo duelo a muerte en la lucha por el liderazgo del PP que puede quedar definitivamente zanjado, prorrogarse indefinidamente o desencadenar la aniquilación de ambos por derrota ante un tercero....
Y el claro derrotado ha sido Alberto Ruiz Gallardón que no ha logrado su largamente ansiada aspiración de formar parte de las listas del PP en Madrid. Derrotado de momento... hasta que se conozca el veredicto de las urnas en el 9 de Marzo. Si los populares ganan Mariano Rajoy también gana y entonces la autoridad moral de éste crecerá exponencialmente y demostrarà el acierto de la decisión tomada, por lo que entonces Gallardón quedará definitivamente derrotado y abandonará la alcaldía de Madrid. En cambio, si los populares pierden será tal el desprestigio en el que caerá Maraino Rajoy que se descargará sobre él la culpa de la derrota por no haber tenido en cuenta a Ruiz Gallardón, que reforzado moralmente se lanzará en tromba hacia el liderazgo popular.
Thursday, January 17, 2008
Previsión del escenario político español tras las Elecciones Generales (en caso de victoria del PP)
Como señalé en mi anterior artículo a día de hoy la hipótesis más probable acerca del resultado de las Elecciones Generales con fecha 9 de Marzo apunta hacia una victoria del Partido Popular, que ganaría al PSOE por dos puntos de diferencia y obtendría una cómoda victoria, con el 40,7% de los votos y 164 escaños. A pesar de cosechar una cómoda mayoría simple precisaría de pactos con otras formaciones políticas para poder formar una nueva mayoría parlamentaria y gobernar de forma estable, pues se quedaría a doce escaños de distancia de la mayoría absoluta, situada en los 176 escaños.
Tras la victoria, al día siguiente tendrá lugar en Génova 13 reunión de la Junta Directiva Nacional de los populares para analizar los resultados y preparar las negociaciones que conduzcan hacia la investidura de Mariano Rajoy. Durante la misma se eligirán aquellas formaciones que puedan presentar una mayor predisposición para formar la nueva mayoría parlamentaria, designándose los interlocutores adecuados para negociar con cada una de ellas. De esta forma, el Partido Popular abrirá negociaciones con CIU, PNV, CC, PA, UPN, Ciutadans y UPD considerando prioritario el apoyo de CIU, PNV y CC.
a)Convergencia i Unió (CIU) – Sin ningún género de dudas el apoyo de CIU es el respaldo más importante con el que puede contar el PP para formar la mayoría parlamentaria, pues Convergencia i Unió es la tercera fuerza política de España y por si sola sería capaz de garantizar la mayoría absoluta a los populares, pues sus trece escaños sumados a los 164 del PP suman un total de 177 escaños.
El equipo negociador que se constituiría tras las Elecciones Generales quedaría integrado por parte del PP con Juan Costa y Montserrat Nebrera (atención a la nueva militante popular, pues sea cual sea el resultado de las Elecciones Generales desbancaría a Daniel Sirera y se convertiría en la nueva líder del Partido Popular de Catalunya) y por parte de CiU con Josep Antoni Duran i Lleida, Oriol Pujol y David Madí. Las condiciones que pondrá CiU sobre la mesa para alcanzar un pacto estable de legislatura con el PP serán la retirada del recurso de inconstitucionalidad presentado contra el Estatut de Miravet, la elaboración de un plan con plazos y contenido para desarrollar el Estatut y un programa urgente de inversión en las maltrechas infraestructuras catalanas. Sin duda alguna las negociaciones se preveen largas, complejas y de resultado incierto, pero lo más probable es que los populares se nieguen a retirar el recurso de inconstitucionalidad y entonces CIU no se integraría en la nueva mayoría de gobierno, pactando con los populares la abstención a cambio de un Plan Catalunya de actuación urgente en las infraestructuras catalanas.
Tres son las razones que fundamentarían una abstención de Convergencia i Unió ante la investidura de Mariano Rajoy:
Respeto a las reglas del juego democrático – A lo largo de sus treinta años de historia Convergencia i Unió ha propugnado el respeto a las reglas de juego en todas las instituciones, como condición fundamental para asegurar la estabilidad y el buen funcionamiento del sistema democrático. La federación nacionalista ha accentuado este mensaje durante estos últimos cuatro años tras haber ganado dos elecciones al Parlament y no haber podido formar gobierno en Catalunya.
Por lo tanto, reafirmando la responsabilidad que tradicionalmente ha caracterizado CIU y como forma de aplicar su mensaje para posteriormente dotarlo de la coherencia necesaria para poder darle realización en Catalunya, los convergentes se abstendrán para dejar gobernar al Partido Popular pues si la voluntad mayoritaria de los españoles legitima un gobierno de los populares la misma dede cumplirse. CIU no puede negar al PP lo que otros le niegan a CiU en Catalunya. Si CIU decidiera vulnerar la voluntad mayoritaria de los españoles a favor de un gobierno popular este hecho situaría la federación ante una situación muy complicada de consecuencias incompatibles. Y es que el votante de CIU posee un perfil moderado que no aceptaría la situación antes mencionada: un 94% desea que Catalunya prosiga integrada en España mientras tan solo un 6% es independentista. De esta forma si CIU decidiera vulnerar la voluntad democrática del conjunto de los españoles se situaría en el inicio del fin de sus días, pues habría una deserción masiva de votantes hacia un PP de Catalunya claramente centrista con Montserrat Nebrera al frente. Pero si este último hecho no se diera, podría ponerse en marcha una operación destinada a fundar un nuevo partido catalanista con vocación hegemónica a partir de la ya existente plataforma a favor del cambio de la ley electoral catalana llamada Acció per la Democracia, que resucitaría la histórica Lliga Catalana actualizando el todavía presente espíritu camboniano en la sociedad catalana.
Tras la victoria, al día siguiente tendrá lugar en Génova 13 reunión de la Junta Directiva Nacional de los populares para analizar los resultados y preparar las negociaciones que conduzcan hacia la investidura de Mariano Rajoy. Durante la misma se eligirán aquellas formaciones que puedan presentar una mayor predisposición para formar la nueva mayoría parlamentaria, designándose los interlocutores adecuados para negociar con cada una de ellas. De esta forma, el Partido Popular abrirá negociaciones con CIU, PNV, CC, PA, UPN, Ciutadans y UPD considerando prioritario el apoyo de CIU, PNV y CC.
a)Convergencia i Unió (CIU) – Sin ningún género de dudas el apoyo de CIU es el respaldo más importante con el que puede contar el PP para formar la mayoría parlamentaria, pues Convergencia i Unió es la tercera fuerza política de España y por si sola sería capaz de garantizar la mayoría absoluta a los populares, pues sus trece escaños sumados a los 164 del PP suman un total de 177 escaños.
El equipo negociador que se constituiría tras las Elecciones Generales quedaría integrado por parte del PP con Juan Costa y Montserrat Nebrera (atención a la nueva militante popular, pues sea cual sea el resultado de las Elecciones Generales desbancaría a Daniel Sirera y se convertiría en la nueva líder del Partido Popular de Catalunya) y por parte de CiU con Josep Antoni Duran i Lleida, Oriol Pujol y David Madí. Las condiciones que pondrá CiU sobre la mesa para alcanzar un pacto estable de legislatura con el PP serán la retirada del recurso de inconstitucionalidad presentado contra el Estatut de Miravet, la elaboración de un plan con plazos y contenido para desarrollar el Estatut y un programa urgente de inversión en las maltrechas infraestructuras catalanas. Sin duda alguna las negociaciones se preveen largas, complejas y de resultado incierto, pero lo más probable es que los populares se nieguen a retirar el recurso de inconstitucionalidad y entonces CIU no se integraría en la nueva mayoría de gobierno, pactando con los populares la abstención a cambio de un Plan Catalunya de actuación urgente en las infraestructuras catalanas.
Tres son las razones que fundamentarían una abstención de Convergencia i Unió ante la investidura de Mariano Rajoy:
Respeto a las reglas del juego democrático – A lo largo de sus treinta años de historia Convergencia i Unió ha propugnado el respeto a las reglas de juego en todas las instituciones, como condición fundamental para asegurar la estabilidad y el buen funcionamiento del sistema democrático. La federación nacionalista ha accentuado este mensaje durante estos últimos cuatro años tras haber ganado dos elecciones al Parlament y no haber podido formar gobierno en Catalunya.
Por lo tanto, reafirmando la responsabilidad que tradicionalmente ha caracterizado CIU y como forma de aplicar su mensaje para posteriormente dotarlo de la coherencia necesaria para poder darle realización en Catalunya, los convergentes se abstendrán para dejar gobernar al Partido Popular pues si la voluntad mayoritaria de los españoles legitima un gobierno de los populares la misma dede cumplirse. CIU no puede negar al PP lo que otros le niegan a CiU en Catalunya. Si CIU decidiera vulnerar la voluntad mayoritaria de los españoles a favor de un gobierno popular este hecho situaría la federación ante una situación muy complicada de consecuencias incompatibles. Y es que el votante de CIU posee un perfil moderado que no aceptaría la situación antes mencionada: un 94% desea que Catalunya prosiga integrada en España mientras tan solo un 6% es independentista. De esta forma si CIU decidiera vulnerar la voluntad democrática del conjunto de los españoles se situaría en el inicio del fin de sus días, pues habría una deserción masiva de votantes hacia un PP de Catalunya claramente centrista con Montserrat Nebrera al frente. Pero si este último hecho no se diera, podría ponerse en marcha una operación destinada a fundar un nuevo partido catalanista con vocación hegemónica a partir de la ya existente plataforma a favor del cambio de la ley electoral catalana llamada Acció per la Democracia, que resucitaría la histórica Lliga Catalana actualizando el todavía presente espíritu camboniano en la sociedad catalana.
Plan Catalunya – La inversión urgente que necesita Catalunya en materia de infraestructuras precisa una solución inmediata y como es una cuestión que puede negociarse a parte del Estatut es susceptible de ser pactada entre CIU y PP. La formalización de un pacto de inversión en infraestructuras de Catalunya con actuaciones, plazos y cantidades justificaría ante la militancia y el electorado de la federación nacionalista la abstención en la investidura de Mariano Rajoy, pues un eventual Plan Catalunya supondría que CIU habría efectuado una defensa efectiva de los intereses de Catalunya sin ceder a las demandas de una formación estatal. Así pues, sin apoyar la investidura de Mariano Rajoy el Plan Catalunya derivaría en un rendimiento electoral positivo para CIU que se reforzaría pasado un plazo prudencial de tiempo, si se cumpliesen los resultados esperados del mismo.
Equidistancia ante el incierto escenario político catalán – El escenario político catalán a día de hoy permanece sumido en una auténtica incertidumbre que no desaparecerá hasta la publicación de la sentencia del TC sobre la constitucionalidad del Estatut. Esta situación tan delicada, sin duda la más delicada en Catalunya tras el advenimiento de la democracia, exige por parte de CIU la más absoluta discreción y por lo tanto una completa ausencia de protegonismo en la vida política española siendo asi la abstención la mejor forma de asegurarlo hasta conocer el desenlace de la sentencia del TC. De esta forma la federación nacionalista podría ejercer una posición de equidistancia ante el incierto escenario catalán manteniendo intacta su imagen electoral, que incluso le permitiría ganar tiempo y rédito electoral gracias al Plan Catalunya hasta el desenlace del recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut.
b) Partido Nacionalista Vasco (PNV) – Con su grupo parlamentario de siete diputados disfruta de una sólida posición que le permite aparecer como una fuerza importante para la configuración de la nueva mayoría parlamentaria. Dicha posición importante podría accentuarse hasta convertir al PNV en la fuerza clave para asegurar la gobernabilidad de España si finalmente CIU decidiera no formar parte de la nueva mayoría.
Las negociaciones entre PP y PNV serían conducidas por Juan Costa como representante de los populares y por los miembros del mismo grupo parlamentario peneuvista liderados por su portavoz Josu Erkoreka. A pesar del desafío al Estado planteado por el lehendakari Juan José Ibarretxe con su referéndum sobre el derecho a decidir, en el PNV se ha generado una auténtica dualidad que hace que el grupo parlamentario y la dirección del partido vayan por un lado y Gobierno vasco por otro. Los acontecimientos parecen decantar la victoria del lado de la nueva ejecutiva peneuvista liderada por Iñigo Urkullu con la que el grupo parlamentario vasco en el Congreso está completamente aliada. Y es que parece ser que la voz de Ibarretxe está cada vez más aislada ya que tan sólo está apoyada por Joseba Eguibar, pues ambos habían intentado crear una candidatura unitaria de PNV, EA, EB y Aralar para plantear estas Elecciones Generales como un auténtico desafío al Estado a favor del referéndum pero han fracasado estrepitosamente, pues la nueva dirección peneuvista se ha negado en redondo a abonar cualquier desafío contrario a sus postulados pragmáticos.
De esta forma, con el apoyo del Euzkadi Buru Batzar el grupo parlamentario dispone de pleno apoyo para negociar con el Partido Popular un acuerdo estable de legislatura que concluiría de forma sencilla y muy provechosa para ambas partes. Y es que al contrario de lo que sucedería con CIU las negociaciones de los populares con el PNV se presumen fáciles. Incluso podrían haber ministros peneuvistas en un gobierno de Mariano Rajoy de cara a un escenario futuro caracterizado por el acceso de Josu Jon Imaz a la categoría de lehendakari.
c) Coalición Canaria (CC) – De todas las opciones anteriormente citadas esta es sin duda la más fácil, pues en estos momentos Coalición Canaria ostenta la condición de socio del PP ya que los nacionalistas canarios están gobernando el archipiélago junto al Partido Popular. Los populares ya apoyan en Canarias a CC y ahora sólo haría falta cumplir la siguiente parte del pacto, consistente en el apoyo de los nacionalistas canarios al PP en la gobernabilidad de España.
Así pues, las negociaciones entre Partido Popular y Coalición Canaria se presumen fáciles y de corta duración. Por parte del PP las negociaciones serían encabezadas por el líder regional José Manuel Soria mientras que por parte de CC las llevaría a cabo el mismo Paulino Rivero, con lo cuál todo quedaría en casa. Y es que ambas formaciones llegarían a un pacto estable de legislatura funadamentado en la aprobación del Estatuto de Canarias en las Cortes y el desarrollo del mismo. Se presume tan positivo este acuerdo que no es nada descartable la entrada de Coalición Canaria en un eventual gobierno de Mariano Rajoy.
d) Otros partidos – Por lo que respecta a otras fuerzas políticas se prevé que el Partido Andalucista decida integrarse en la nueva mayoría parlamentaria alcanzando un acuerdo estable de legislatura con el Partido Popular que podría tener su justa correspondencia en Andalucía, pues si el PSOE perdiera la mayoría absoluta siempre y cuando PP y PA sumaran podrían alcanzar un pacto histórico que desplazaría a Manuel Chaves de la presidencia de la Junta y situando a Javier Arenas se pondría punto y final a treinta años de dominio socialista en la región. Si se diera tal circunstancia tampoco sería descartable una entrada de los andalucistas en el Gobierno de Mariano Rajoy.
En cuanto a UPN su apoyo está completamente asegurado pues los foralistas navarros están unidos al PP mediante un acuerdo de colaboración estable. El apoyo de formaciones nacionalistas y regionalistas a Rajoy llevaría Ciutadans a desmarcarse del PP y consiguientemente a votar en contra de su investidura, poniendo en marcha una alternativa desde su posición minoritaria que si bien no sería importante le ayudaría a crecer de cara al futuro. Finalmente, la UPD de Rosa Díez optaría por ejercer una posición más pragmática y se abstendría.
En todo caso si el PP se alzara con la victoria en las próximas Elecciones Generales don Mariano Rajoy sería investido en primera votación con 176 votos a favor, 156 en contra y 14 abstenciones.
Monday, January 07, 2008
Si hoy domingo 6 de enero tuvieran lugar las Elecciones Generales el Partido Popular obtendría un claro triunfo al cosechar un 40,7% de los votos y 164 escaños, circunstancia que se traduciría en una victoria por dos puntos y tres décimas. El PSOE saldría derrotado al obtener el 38,4% de los votos y 142 escaños, con lo que José Luís Rodríguez Zapatero sería el Presidente del Gobierno con un mandato más corto junto a Leopoldo Calvo Sotelo y el único que no consigue revalidar su cargo en las urnas.Esta victoria del PP se traduciría en un aumento de tres puntos porcentuales y cuatro escaños respecto los anteriores comicios celebrados en 2004, aunque no obtendría la mayoría absoluta y por lo tanto precisaría de pactos para poder gobernar. En cambio, el PSOE habría dilapidado el capital político cosechado en las anteriores elecciones, marcando un fenómeno único en la historia de la democracia, pues su derrota se traduce en un descenso de cuatro puntos y dos décimas plasmado en la pérdida de veintiun escaños.
Repasando la situación actual de las 52 provincias o circunscripciones electorales se observa una clara movilización del Partido Popular que obtiene el triunfo en treintainueve de ellas, mientras el PSOE tan sólo cosecha la victoria en nueve provincias, registrando una clara desmovilización de su electorado, pues sólo mejoraría resultados en Euskadi y Canarias empeorándolos en las restantes circunscripciones.Dichos datos conducen a pensar respecto la existencia en España de una mayoría natural de derechas, dado que se observa un claro predominio conservador que afecta tanto a las zonas menos desarrolladas como a las zonas más dinámicas del país. Así pues, el PSOE obtuvo la victoria en 2004 gracias a la enorme movilización de su electorado en circunstancias exepcionales como las acontecidas con los atentados del 11-M y esa victoria se tradujo en una ventaja de cinco puntos sobre el PP. Pero en unas circunstancias normales como las de junio de 2004 en las Elecciones Europeas el Partido Popular recortó su distancia a tan sólo dos puntos. Tres años después y en mitad de un cierto descontento con Zapatero por su forma errática de afrontar las cuestiones, el PP se impuso en las Elecciones Municipales de mayo de 2007 con una ventaja de siete décimas sobre el PSOE. Todo ello viene a justificar como posible una victoria de los populares el próximo 9 de marzo.
De nuevo, Convergencia i Unió reafirma su condición de fuerza clave para garantizar la gobernabilidad de España,al consolidar su tercera posición y aumentar su representación en tres escaños pasando así de diez a trece diputados. Otra fuerza importante que aparece en una posición clave de cara al nuevo escenario político es el Partido Nacionalista Vasco (PNV) que mantiene sus siete diputados, dispuestos a ejercer un doble juego con el objetivo de marear a la fuerza gobernante que basculará un día entre el pragmatismo centrista y el desafío frontal al otro, todo ello condicionado por la estrategia que decida marcar la banda terrorista ETA. Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) experimenta un fuerte descenso respecto a los espectaculares resultados de las pasadas elecciones al pasar de ocho a cinco diputados, pero mantendría in extremis su grupo parlamentario.
Izquierda Unida (IU) sufriría un fuerte varapalo al perder su grupo parlamentario y pasar al Grupo Mixto ya que con cuatro diputados cosecha sus peores resultados desde 1982 cuando Santiago Carrillo también les dejó en el mixto. Estos resultados conducirían a Gaspar Llamazares a dimitir y situarían a la coalición frente a una nueva refundación, pues es evidente que los poscomunistas han perdido un discurso estatal y se han mostrado incapaces de mostrar una idea de España ya que se han balcanizado en distintos grupos locales de poder que han acabado emancipándose de cualquier tipo de coordinación centralizada. Así, tras las elecciones IU como tal puede estallar y desaparecer diluida entre las muchas fracciones y grupos que la forman de las que tan solo IC-EUIA sería capaz de sobrevivir. De esta forma se constituiría una nueva coalición estatal que refundaría los poscomunistas en forma de un partido ecologista y los históricos del PCE como Francisco Frutos, Felipe Alcaraz o Rosa Aguilar quedarían en la marginalidad extraparlamentaria.
Finalmente puede hablarse de un fracaso electoral en las nuevas opciones autodenominadas centristas que representan Ciutadans y UPD ya que el objetivo de ambas era convertirse en formaciones bisagra, capaces de evitar la dependencia de la fuerza ganadora hacia las formaciones nacionalistas. No será así pues Ciutadans con Albert Rivera a la cabeza tan sólo obtendría dos escaños en Madrid y Barcelona, mientras Unión, Progreso y Democracia (UPD) tan sólo lograría situar en el Congreso a Rosa Díez.
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