El pasado 10 de septiembre el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional la Ley de Consultas Populares aprobada por el Parlamento Vasco en junio, con lo que el referéndum sobre el derecho a decidir previsto para el próximo 25 de octubre finalmente no tendrá lugar. El TC ha expulsado del sistema normativo la ley que justificaba el referéndum vasco sobre el derecho a decidir y ha frenado en seco el peor desafío a la Constitución de 1978 tras el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Lo ha hecho con los argumentos que ya había apuntado en anteriores artículos y el Gobierno vasco ha decidido acatar la decisión y asumir su derrota en una decisión muy sabia, muy democrática y que sin duda le habla profundamente. Por tanto el País Vasco se aboca ahora a un escenario preelectoral que arrojaría los siguientes resultados:
1) PNV 32,5% 25 escaños 28,8% 29 escaños
2) PSE-EE/PSOE 27% 21 escaños 22,5% 18 escaños
3) PP 16,8% 13 escaños 17,2% 15 escaños
4) EB – IU 6,5% 6 escaños 5,7% 3 escaños
5) UPD 5,1% 4 escaños
6) EA 4,3% 3 escaños
7) Aralar 3,3% 2 escaños 2,5% 1 escaño
El Partido Nacionalista Vasco ganará por novena vez consecutiva las Elecciones al Parlamento Vasco pese a experimentar un fuerte retroceso respecto a las anteriores elecciones. Dicho descenso se debería al desencanto de los votantes moderados de esta formación que tras el rocambolesco episodio del Plan Ibarretxe se abstendrían de votar de nuevo a Juan José Ibarretxe, aunque la cosa sería muy distinta de haber contado con un nuevo candidato de perfil centrista como Josu Jon Imaz, Josu Erkoreka o Iñaki Azkuna. El PSE-EE/PSOE de Patxi López subiría claramente como consecuencia de haber sido la formación impulsora del fallido proceso de paz, mientras el Partido Popular pese a disfrutar de una imagen mucho más atractiva y moderada con Antonio Basagoiti sufre una clara fuga de votantes tras la marcha de María San Gil. Ezker Batúa, la marca de Izquierda Unida en el País Vasco, sería la gran beneficiada de la ilegalización de la izquierda abertzale proterrorista de PCTV y ANV pues doblaría su representación pasando de tres a seis diputados. Pero sin duda la gran vencedora de estas elecciones sería Unión, Progreso y Democracia (UPD), pues la formación de Rosa Díez irrumpiría en el Parlamento vasco con cuatro diputados y se convertiría en la fuerza clave para determinar la gobernabilidad del País Vasco. Finalmente Eusko Alkartasuna volvería a presentarse en solitario y sacaría tres diputados, pero su poder se vería bastante más mermado que en ocasiones anteriores y Aralar también se vería beneficiada por la ilegalización de los proetarras cosechando un segundo diputado.
Dicho todo esto la gobernabilidad del País Vasco se presenta extremadamente complicada en un escenario marcado por la reforma del Estatuto de Gernika. Como fuerza ganadora de las elecciones será al PNV a quién le corresponderá abrir la ronda negociadora para formar gobierno y la opción más razonable para garantizar la gobernabilidad del País Vasco es el pacto entre PNV y PSE. Esa salida pasaría por el sacrificio de Juan José Ibarretxe y su sustitución por otro parlamentario peneuvista de carácter moderado encarando así la nueva etapa que precisa la reforma del estatuto vasco. Sin embargo no sería la opción preferida por Ibarretxe que apostaría claramente por hacer un gobierno netamente nacionalista junto a Ezker Batúa, Eusko Alkartasuna y Aralar para seguir un camino equivocado que ya se ha demostrado que no conduce a ningún lugar y que perjudica al PNV. Finalmente otra opción sería la de un pacto de centroderecha con el PP inédita en el País Vasco tras la moderación experimentada con los populares vascos con Antonio Bsagoiti, pero no parece la opción más probable hoy por hoy.
Pero sin duda por primera vez en los treinta años de autogobierno vasco el gobierno del PNV está seriamente amenazado hasta el punto que los nacionalistas podrían ser desplazados del poder si llegara a concretarse la opción del tripartito antinacionalista entre PSE-EE/PSOE, PP y UPD. Ya hemos dicho antes que Unión, Progreso y Democracia podría tener la llave de la gobernabilidad en el País Vasco y de hecho la ex consejera de Turismo en un gobierno de coalición entre PNV y EA, la exsocialista Rosa Díez ya ha dicho que UPD estará en el Parlamento vasco para desplazar al PNV del poder y poner punto y final a su hegemonía. Sin duda parece la combinación de gobierno con mayores posibilidades, pero quizás no la más conveniente en el marco de un escenario de consenso y moderación que es el que requiere la próxima legislatura en Euskadi. No parecería prudente llevar a cabo la reforma del Estatuto de Gernika en un escenario como este, pues sería un gobierno que fracturaría a la sociedad vasca en dos mitades y que podría hacer más virulenta aún la violencia de ETA.
No comments:
Post a Comment