El pasado 20 de agosto tuvo lugar en el aeropuerto madrileño de Barajas una auténtica tragedia. Un avión Mc Donnell Douglas 82 perteneciente a la compañía Spanair con destino a Las Palmas de Gran Canaria se estrelló en las proximidades de Barajas tras haber despegado con 174 personas a bordo muriendo 154 pasajeros mientras sólo un total de 20 sobrevivieron a esta terrible tragedia quedando heridos. Hacía veinticinco años que España no sufría una tragedia de estas características pues precisamente en 1983 tres aviones se estrellaron en Barajas en el plazo de diez días.
No se conocen los datos definitivos de la investigación pues aun tardarán en conocerse pero los primeros indicios apuntan que la catástrofe aérea de Barajas no fue una fatalidad. El avión tendría que haber despegado una hora antes del siniestro pero no lo hizo porque se registró una incidencia que aparentemente fue resuelta pero la tripulación llegó a plantearse un cambio de avión notificándolo a la torre de control de Barajas, pero finalmente no lo hizo. AENA dispone de las grabaciones que certifican este dato, pues desde Spanair se notificó a la Torre de control un posible cambio de avión que minutos más tarde fue desmentido en una nueva conversación con la torre.
El avión en si es un modelo Mc Donnell Douglas (MD-82) que fue puesto en circulación en 1992 y adquirido por Spanair en 1998 a una aerolínea de Corea del Sur. Un año más tarde en 1999 dicho modelo dejó de fabricarse y Spanair lo ha mantenido hasta ahora en su flota aérea sin ningún tipo de complejos. Todos estos datos demuestran que el modelo Mc Donnell Douglas 82 es un modelo claramente obsoleto y superado que fue adquirido por Spanair en régimen de segunda mano, poniendo en riesgo durante muchos años la seguridad aérea y de los pasajeros usuarios de dicha compañía pues ha estado volando nada más y nada menos que durante una década después de que dejara de fabricarse, en un afán desmedido de Spanair por ahorrar costos que por ser benevolentes dejaremos en cicatería. Y es que el modelo Mc Donnell Douglas 82 ha tenido desde 1999 numerosos accidentes en distintos países del mundo.
Más datos que se han conocido a lo largo de los últimos días apuntan en la misma línea, pues días antes de que tuviera lugar la catástrofe el avión tuvo que ser revisado pro problemas con un motor. En un primer momento se apuntó que la causa del accidente podría deberse a un incendio en el motor pero pronto se vio como un hecho improbable, pues los aviones pueden volar incluso con un motor averiado. El motor no se incendió sino quedó con la reversa del motor activada, hecho que le impidió coger la potencia suficiente para despegar y volar con normalidad. Lo que si que parece confirmarse como un hecho indiscutible es que al avión le costó mucho despegar y que este hecho podría confirmarse como la causa fundamental del accidente. Otros datos preocupantes indican que el accidente se podría deber al mal funcionamiento de las alas del avión que no habrían llegado a desplegarse, pero es que además el avión también había sido reparado días antes por precisamente este mismo problema.
Queda mucho tiempo para poder conocer las causas del accidente. Hay abierta una causa en un juzgado de Madrid y el juez está realizando su trabajo de forma cautelosa. Pero en medio de este maremagnum de lágrimas y tragedia un puñado de prestigiosos pero desaprensivos bufetes estadounidenses han aterrizado en Las Palmas cual aves de rapiña para contratar la defensa de los familiares de las víctimas, con el único provecho de sacar el máximo partido en forma de minutas de unas indemnizaciones que se presumen de elevada magnitud. De todas formas parece confirmarse que la causa del accidente de Barajas se debió a un conjunto de causas o factores combinados entre sí producto de una clara negligencia por parte de Spanair: la reversa activada del motor impide al avión despegar con la potencia necesaria, esta falta de potencia en los motores combinada con el fallo de las alas en desplegarse provoca un desgobierno tal en el control del avión que este acaba estrellándose poco después de despegar en un arroyo próximo a Barajas. Probablemente pasen meses e incluso años antes que conozcamos las causas del accidente pero muy probablemente el Ministerio de Fomento deba retirar la licencia de vuelo a Spanair por una negligencia imperdonable y clamorosa.
Finalmente debo decir que la reacción de las administraciones de Madrid, tanto la Comunidad como el Ayuntamiento de la capital, fue rápida y eficaz mientras que la actuación del Gobierno central fue calamitosa. Hasta cuatro horas después del accidente no se realizó una caótica rueda de prensa para conocer los datos relativos al mismo y la ministra de Fomento Magdalena Álvarez en una patética e incompetente actitud remitió a Spanair para conocer la lista de pasajeros ; el Presidente del Gobierno no se acercó al aeropuerto hasta prácticamente el final del día para balbucear cuatro palabras de pésame. Sin embargo claramente contrapuesta resultó la actitud del alcalde de Madrid Alberto Ruiz Gallardón que estuvo en todo momento en el lugar de la tragedia demostrando que quizás mereciera destinos más elevados.
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