Durante los últimos años el régimen de Hugo Chávez ha experimentado una deriva populista y autocrática que supone un claro peligro tanto para la seguridad de América Latina como para los intereses occidentales en la zona. Venezuela posee una de las más longevas trayectorias democráticas del continente latinoamericano y a lo largo de las últimas décadas había hecho algún guiño tercermundista relacionado con su pertenencia a la OPEP y la relación con el movimiento de los no-alineados, pero las acciones realizadas por Chávez a lo largo de los últimos años superan cualquier cosa que jamás se haya visto en Venezuela. Y es que de acuerdo con los últimos informes el régimen chavista estaría tratando de desestabilizar México y Colombia. En el caso de México estaría financiando el narcoterrorismo que también está recibiendo adiestramiento y fondos de Iran, con lo que el país azteca corre el riesgo de convertirse en un nuevo Irak y en el caso de Colombia ha quedado probada y pública la colaboración con la guerrilla marxista de las FARC que lleva más de cuarenta años en el empeño de desestabilizar al gobierno de Bogotá. Todos estos hechos nos indican que Hugo Chávez ha traspasado la línea que separa el esperpento cómico de la amenaza clara.
Desde la celebración del referéndum Hugo Chávez ha seguido con la misma actitud a la que nos tiene acostumbrados. La amenaza de expropiación hacia el Banco Santander se enmarca en un proceso global de expropiaciones iniciado durante el pasado año por el régimen bolivariano y que de momento se ha saldado con la expropiación de varias empresas extranjeras en sectores estratégicos como el petróleo, las telecomunicaciones, el sector alimentario ... De hecho durante el momento más álgido de las tensiones entre España y Venezuela el propio Chávez llegó a amenazar con expropiar a todas las empresas e intereses españoles que operan en el país latinoamericano y reaccionó a la reciente directiva de la Unión Europea sobre retorno de los inmigrantes haciendo extensiva su amenaza de expropiación a todos los intereses europeos. Por lo tanto queda demostrado que hace tiempo que Chávez tenía al Banco de Santander en su punto de mira y ha visto la ocasión propicia para hacerse con el control del banco.
Si el Gobierno de Venezuela quiere comprar la filial del Banco Santander que pague el precio justo por ella. Durante la negociación tratará de imponer su punto de vista sobre ello y si la negociación se rompe pues mandará la fuerza pública a ocupar las entidades bancarias. Llegados a este punto los intereses españoles en Venezuela serán gravemente agredidos y el Gobierno de España deberá intervenir para recurrir ante los órganos de justicia internacionales un atropello de este tipo. En Venezuela viven aproximadamente 500.000 españoles, mayoritariamente personas de orígen canario y gallego, que tal y como está el clima deberán ser evacuados urgentemente y repatriados a España si la situación sigue la alarmante tendencia actual.
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