Tuesday, July 15, 2008

España padece la huelga más violenta desde la Transición:



El pasado ocho de junio los camioneros iniciaron una huelga indefinida con el objetivo de protestar por el alza espectacular de los precios de los carburantes. Esta huelga se unía a la oleada de protestas que desde hace un mes mantienen los pescadores de Galicia, Asturias y Cantabria como consecuencia de la subida del gasoil.

Esta impactante ola de protestas llevadas a cabo por camioneros y pescadores nos lleva a la cruda realidad, consistente en que los años de bonanza han llegado a su fin y que España se encuentra en una crisis económica. Una de las derivadas de dicha crisis es el alza espectacular del precio del petróleo que durante las últimas semanas ha batido récord históricos situándose al entorno de los 130 dólares. La subida del petróleo se ha traducido en el alza de los precios de los carburantes llevando aparejada inflación, paro y reducción del crecimiento económico siguiendo así el modelo de crisis económica conocido como estanflación. Por ello no debe de extrañarnos que camioneros y pescadores hayan decidido salir a la calle pues una subida en los precios de los carburantes como la señalada hace que sus actividades sean poco rentables, arrastrándoles de esta forma al cierre de sus negocios y a engrosar las listas del paro.

No es ni mucho menos un modelo de crisis inédito, pues en los años 1973 y 1979 tuvo lugar una crisis similar basada en el aumento espectacular de los precios del petróleo como consecuencia de una coyuntura internacional compleja. Entonces el aumento del precio de los carburantes se tradujo en inflación, paro y recesión castigando a las economías de los países occidentales. Pero dicha crisis económica fue pasajera, pues una vez se disipó la compleja coyuntura internacional el precio del petróleo bajó hasta alcanzar niveles normales. Ahora nos encontramos con la misma circunstancia pero con la grave diferencia de que en 1974 o 1979 los precios por muy altos que fuesen jamás superaron la barrera psicológica de los 35 $ mientras ahora han alcanzado niveles inimaginables. Detrás de esta inaudita subida de los precios del petróleo hay aspectos relacionados con la coyuntura internacional, pero también aspectos estructurales ligados a la emergencia de antiguas colonias (China, India, Brasil y Sudáfrica) que se han desarrollado a un ritmo de vértigo y que han desbordado los patrones de oferta que los países de la OPEP habían orientado hacia el consumo de las economías occidentales.

Por tanto la solución a esta crisis económica mundial no es fácil. Ahora, a diferencia de 1973 y 1979 no se puede esperar a que pase el tiempo. La crisis actual demuestra que ha dejado de ser rentable mover el mundo en base a la energía derivada del petróleo por razones tanto de tipo económico como medioambiental: ha llegado el momento de encontrar fuentes de energía alternativas. Se han planteado distintas posibilidades (energía eólica, biocombustibles, energía solar, biogas ...) y se ha empezado a experimentar con la obtención de energía a partir de productos alimenticios como el trigo, el aceite ... pero el remedio ha sido peor que la enfermedad añadiéndose una tercera derivada a la crisis económica mundial: la escasez alimenticia. Al dedicar una parte de los cultivos a la obtención de energía la oferta de alimentos básicos se ha reducido y el precio de los mismos se ha disparado afectando gravemente este hecho a los países tercermundistas.

Con todos estos datos sobre la mesa queda perfectamente claro que nos encontramos ante una crisis económica provocada por fenómenos de ámbito mundial: subida del precio del petróleo, subida del precio de los alimentos y subida de los créditos hipotecarios. Una vez definido el concepto ya podemos volver a España y observar los efectos económicos, políticos y sociales de la crisis en nuestro país. De hecho la huelga de pescadores y camioneros no ha sido un fenómeno exclusivo de nuestro país, pues se ha reproducido en varios países europeos.

Como sus compañeros del resto de Europa los camioneros y pescadores españoles exigían la reducción de los impuestos sobre los combustibles como condición para poner fin a la huelga. El impuesto sobre los carburantes es un impuesto de tipo comunitario, por lo que su modificación exige un acuerdo de los veinticinco países miembros de la Unión Europea. Poco puede hacer el gobierno de España en este apartado pero lo que la UE ha demostrado una vez más es su incompetencia y su ineficacia a la hora de hacer frente a problemáticas comunes que no pueden ser solucionadas por los países miembros de forma individual.

En todo caso la huelga de camioneros y pescadores ha durado una semana y sin duda alguna ha sido la huelga más violenta e impactante desde la transición democrática. Los camioneros bloquearon las carreteras y los pescadores los puertos causando un perjuicio grave a la ciudadanía. En primer lugar fueron bloqueados los puestos fronterizos con Francia quedando nuestro país aislado del resto de Europa y los efectos más graves de la huelga se notaron en Catalunya donde la mayor parte de las gasolineras de Catalunya se quedaron sin combustible. En este caso cabe destacar la contundente actuación de los Mossos d’Esquadra que bajo la dirección de Joan Boada hicieron posible que las gasolineras recibieran su suministro con normalidad y además rompieron el bloqueo sobre las carreteras catalanas con lo que consiguieron impedir que los huelguistas se salieran con la suya: crear una situación insostenible y dramática. Mientras Joan Boada ejerció el mando de la situación de forma firme y contundente el titular de Interior Joan Saura estuvo completamente ausente, haciendo evidente una vez más la más absoluta de las incompetencias. Este hecho debilita aun más su posición en el seno de ICV que ya ha quedado bastante maltrecha tras un conjunto de episodios polémicos sucedidos a lo largo de la presente legislatura y sitúa a Boada en la primera línea de salida para aspirar al liderazgo de la formación ecosocialista. En todo caso a lo largo de esta violenta huelga, un camionero resultó muerto en Andalucía tras enfrentamientos con la policía, el derecho de circulación de personas y mercancías estaba siendo gravemente alterado y el Gobierno actuó con celeridad y contundencia despejando las carreteras y puertos bloqueados, con lo que los huelguistas fueron derrotados y no consiguieron su objetivos. Otro hecho remarcable de esta huelga fue la violencia ejercida por un grupo de piquetes muy minoritarios y radicalizados sobre el conjunto de los colectivos en huelga, circunstancia que vuelve a poner de manifiesto una necesaria reforma de la ley de huelga para proteger a todas aquellas personas que no quieren hacer huelga y desean seguir con su actividad de forma completamente normal.

El gran beneficiado político de esta crisis ha sido sin ningún género de dudas el Partido Popular que finalmente ha logrado esconder su crisis interna gracias a su habilidad para elaborar un discurso bien estructurado de oposición al gobierno socialista en relación con la crisis económica. La imagen de renovación y centrismo que han intentado vender los populares a la opinión pública durante esta últimas semanas parece estar calando en la opinión pública hasta el punto de haberles devuelto la vida al situarles a tan sólo un punto de distancia del PSOE, cuando hace apenas unas semanas parecía despeñarse por la senda abajo hacia una eventual disolución como la experimentada en su día por UCD. Y esta nueva imagen que están mostrando los populares tras pasarse semanas enteras arrastrándose por los suelos parece estar surtiendo efectos auténticamente milagrosos, pues han logrado abandonar la imagen de aislamiento que les acompañó durante la legislatura pasada para unir a todos los grupos de la cámara contra Zapatero que a la vuelta del verano puede encontrarse ante una grave crisis política si no logra ofrecer credibilidad a su gestión económica, pues no podría sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado.

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