A lo largo de los pasados días 20, 21 y 22 de junio tuvo lugar en Valencia el Congreso del Partido Popular. Este congreso tenía lugar tras la derrota electoral sufrida por los populares y sobretodo tras semanas consecutivas de crisis que pasaron a un segundo plano una semana antes de la cita congresual. El congreso supuso la reelección de Mariano Rajoy como presidente del Partido Popular con el apoyo del 84% de los compromisarios. Esta reelección fue acompañada por una renovación de la Ejecutiva popular que finalmente se tradujo en la sustitución de Ángel Acebes por María Dolores de Cospedal junto a la recuperación de Ana Mato y Javier Arenas como vicesecretarios, mientras el diputado valenciano Esteban González Pons se convertía en el nuevo portavoz popular. Asimismo cabe destacar la entrada en la Ejecutiva de Alberto Ruiz Gallardón, Ana Botella y de Maria del Mar Blanco hermana de Miguel Ángel Blanco. Otro hecho destacable es la celebración de primarias en el PP bajo unas determinadas condiciones para elegir al candidato a la Presidencia del Gobierno.
Tras semanas de grave y espectacular crisis en las que parecía que el Partido Popular se dirigía hacia un proceso de disolución como el vivido en su día por la Unión de Centro Democrático el reelegido líder Mariano Rajoy ha logrado aguantar la presión y vencer el primer asalto de una batalla que aún no ha concluido y que se presenta de larga duración. Ningún militante compareció ante el congreso tras las innumerables vicisitudes sufridas a lo largo del presente mes para disputarle el liderazgo, gracias a que él y los que le rodean finalmente se pusieron las pilas y lograron establecer un discurso firme y bien estructurado de alternativa opositora al PSOE con motivo de la crisis económica que ha empezado a golpear España. Mariano Rajoy y Soraya Saénz de Santamaría han logrado hacer los deberes que tenían pendientes para lograr su salvación y la de su propio partido, pero todos aquellos que han agitado las aguas del PP desde la derrota de las pasadas Elecciones Generales están muy lejos de darse por vencidos. Y finalmente quizás lo que haya sucedido es que Rajoy y Saénz de Santamaría han conseguido mitigar los efectos de la crisis pero de momento no han logrado erradicarla, pasando a un segundo plano por la emergencia de la crisis económica.
La crisis pasa a un segundo plano pero sigue abierta en canal porque Esperanza Aguirre, José María Aznar y Jaime Mayor Oreja están dispuestos a seguir adelante con los faroles. Buena prueba de ello la dio el soberbio José María Aznar que llegó a Valencia en avión privado pagado por el magnate australiano Rupert Murdoch, saludó a sus amiguetes en plan triunfal con tres botones de la camisa desabrochados siguiendo el estilo de su amigo Flavio Briatore, se depravó hasta la médula negándole el saludo a Manuel Fraga y soltó su speech para criticar a su sucesor Mariano Rajoy y advertirle de que le daría una oposición responsable. Todos estos hechos demuestran claramente que el peso político que Aznar llegó a tener un día ha languidecido considerablemente y que por lo tanto ya no tiene nada que hacer en la escena política. Para el Partido Popular el expresidente representa muchas más cosas negativas que positivas, por lo que los populares no lograrán ganar unas elecciones hasta que logren sacudirse de encima el llamado aznarismo entendiendo ese término como una determinada manera de ver las cosas y un conjunto de políticos y medios de comunicación que la apoyan.
Mariano Rajoy fue reelegido líder del Partido Popular con el apoyo del 84% de los compromisarios. Es sin duda alguna un resultado positivo para el líder popular pero demuestra que no todos le apoyan y que efectivamente hay un sector minoritario pero muy ruidoso que se le opone. De momento Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría han recuperado con firmeza las riendas del PP gracias al ejercicio de una oposición bien estructurada contra el gobierno del PSOE, pero los de siempre están dispuestos a reaparecer de nuevo si las citas electorales que quedan por venir suponen algún traspiés para los populares. Y de momento las cosas no pintan nada bien en el País Vasco....
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