Como señalé en mi anterior artículo a día de hoy la hipótesis más probable acerca del resultado de las Elecciones Generales con fecha 9 de Marzo apunta hacia una victoria del Partido Popular, que ganaría al PSOE por dos puntos de diferencia y obtendría una cómoda victoria, con el 40,7% de los votos y 164 escaños. A pesar de cosechar una cómoda mayoría simple precisaría de pactos con otras formaciones políticas para poder formar una nueva mayoría parlamentaria y gobernar de forma estable, pues se quedaría a doce escaños de distancia de la mayoría absoluta, situada en los 176 escaños.
Tras la victoria, al día siguiente tendrá lugar en Génova 13 reunión de la Junta Directiva Nacional de los populares para analizar los resultados y preparar las negociaciones que conduzcan hacia la investidura de Mariano Rajoy. Durante la misma se eligirán aquellas formaciones que puedan presentar una mayor predisposición para formar la nueva mayoría parlamentaria, designándose los interlocutores adecuados para negociar con cada una de ellas. De esta forma, el Partido Popular abrirá negociaciones con CIU, PNV, CC, PA, UPN, Ciutadans y UPD considerando prioritario el apoyo de CIU, PNV y CC.
a)Convergencia i Unió (CIU) – Sin ningún género de dudas el apoyo de CIU es el respaldo más importante con el que puede contar el PP para formar la mayoría parlamentaria, pues Convergencia i Unió es la tercera fuerza política de España y por si sola sería capaz de garantizar la mayoría absoluta a los populares, pues sus trece escaños sumados a los 164 del PP suman un total de 177 escaños.
El equipo negociador que se constituiría tras las Elecciones Generales quedaría integrado por parte del PP con Juan Costa y Montserrat Nebrera (atención a la nueva militante popular, pues sea cual sea el resultado de las Elecciones Generales desbancaría a Daniel Sirera y se convertiría en la nueva líder del Partido Popular de Catalunya) y por parte de CiU con Josep Antoni Duran i Lleida, Oriol Pujol y David Madí. Las condiciones que pondrá CiU sobre la mesa para alcanzar un pacto estable de legislatura con el PP serán la retirada del recurso de inconstitucionalidad presentado contra el Estatut de Miravet, la elaboración de un plan con plazos y contenido para desarrollar el Estatut y un programa urgente de inversión en las maltrechas infraestructuras catalanas. Sin duda alguna las negociaciones se preveen largas, complejas y de resultado incierto, pero lo más probable es que los populares se nieguen a retirar el recurso de inconstitucionalidad y entonces CIU no se integraría en la nueva mayoría de gobierno, pactando con los populares la abstención a cambio de un Plan Catalunya de actuación urgente en las infraestructuras catalanas.
Tres son las razones que fundamentarían una abstención de Convergencia i Unió ante la investidura de Mariano Rajoy:
Respeto a las reglas del juego democrático – A lo largo de sus treinta años de historia Convergencia i Unió ha propugnado el respeto a las reglas de juego en todas las instituciones, como condición fundamental para asegurar la estabilidad y el buen funcionamiento del sistema democrático. La federación nacionalista ha accentuado este mensaje durante estos últimos cuatro años tras haber ganado dos elecciones al Parlament y no haber podido formar gobierno en Catalunya.
Por lo tanto, reafirmando la responsabilidad que tradicionalmente ha caracterizado CIU y como forma de aplicar su mensaje para posteriormente dotarlo de la coherencia necesaria para poder darle realización en Catalunya, los convergentes se abstendrán para dejar gobernar al Partido Popular pues si la voluntad mayoritaria de los españoles legitima un gobierno de los populares la misma dede cumplirse. CIU no puede negar al PP lo que otros le niegan a CiU en Catalunya. Si CIU decidiera vulnerar la voluntad mayoritaria de los españoles a favor de un gobierno popular este hecho situaría la federación ante una situación muy complicada de consecuencias incompatibles. Y es que el votante de CIU posee un perfil moderado que no aceptaría la situación antes mencionada: un 94% desea que Catalunya prosiga integrada en España mientras tan solo un 6% es independentista. De esta forma si CIU decidiera vulnerar la voluntad democrática del conjunto de los españoles se situaría en el inicio del fin de sus días, pues habría una deserción masiva de votantes hacia un PP de Catalunya claramente centrista con Montserrat Nebrera al frente. Pero si este último hecho no se diera, podría ponerse en marcha una operación destinada a fundar un nuevo partido catalanista con vocación hegemónica a partir de la ya existente plataforma a favor del cambio de la ley electoral catalana llamada Acció per la Democracia, que resucitaría la histórica Lliga Catalana actualizando el todavía presente espíritu camboniano en la sociedad catalana.
Tras la victoria, al día siguiente tendrá lugar en Génova 13 reunión de la Junta Directiva Nacional de los populares para analizar los resultados y preparar las negociaciones que conduzcan hacia la investidura de Mariano Rajoy. Durante la misma se eligirán aquellas formaciones que puedan presentar una mayor predisposición para formar la nueva mayoría parlamentaria, designándose los interlocutores adecuados para negociar con cada una de ellas. De esta forma, el Partido Popular abrirá negociaciones con CIU, PNV, CC, PA, UPN, Ciutadans y UPD considerando prioritario el apoyo de CIU, PNV y CC.
a)Convergencia i Unió (CIU) – Sin ningún género de dudas el apoyo de CIU es el respaldo más importante con el que puede contar el PP para formar la mayoría parlamentaria, pues Convergencia i Unió es la tercera fuerza política de España y por si sola sería capaz de garantizar la mayoría absoluta a los populares, pues sus trece escaños sumados a los 164 del PP suman un total de 177 escaños.
El equipo negociador que se constituiría tras las Elecciones Generales quedaría integrado por parte del PP con Juan Costa y Montserrat Nebrera (atención a la nueva militante popular, pues sea cual sea el resultado de las Elecciones Generales desbancaría a Daniel Sirera y se convertiría en la nueva líder del Partido Popular de Catalunya) y por parte de CiU con Josep Antoni Duran i Lleida, Oriol Pujol y David Madí. Las condiciones que pondrá CiU sobre la mesa para alcanzar un pacto estable de legislatura con el PP serán la retirada del recurso de inconstitucionalidad presentado contra el Estatut de Miravet, la elaboración de un plan con plazos y contenido para desarrollar el Estatut y un programa urgente de inversión en las maltrechas infraestructuras catalanas. Sin duda alguna las negociaciones se preveen largas, complejas y de resultado incierto, pero lo más probable es que los populares se nieguen a retirar el recurso de inconstitucionalidad y entonces CIU no se integraría en la nueva mayoría de gobierno, pactando con los populares la abstención a cambio de un Plan Catalunya de actuación urgente en las infraestructuras catalanas.
Tres son las razones que fundamentarían una abstención de Convergencia i Unió ante la investidura de Mariano Rajoy:
Respeto a las reglas del juego democrático – A lo largo de sus treinta años de historia Convergencia i Unió ha propugnado el respeto a las reglas de juego en todas las instituciones, como condición fundamental para asegurar la estabilidad y el buen funcionamiento del sistema democrático. La federación nacionalista ha accentuado este mensaje durante estos últimos cuatro años tras haber ganado dos elecciones al Parlament y no haber podido formar gobierno en Catalunya.
Por lo tanto, reafirmando la responsabilidad que tradicionalmente ha caracterizado CIU y como forma de aplicar su mensaje para posteriormente dotarlo de la coherencia necesaria para poder darle realización en Catalunya, los convergentes se abstendrán para dejar gobernar al Partido Popular pues si la voluntad mayoritaria de los españoles legitima un gobierno de los populares la misma dede cumplirse. CIU no puede negar al PP lo que otros le niegan a CiU en Catalunya. Si CIU decidiera vulnerar la voluntad mayoritaria de los españoles a favor de un gobierno popular este hecho situaría la federación ante una situación muy complicada de consecuencias incompatibles. Y es que el votante de CIU posee un perfil moderado que no aceptaría la situación antes mencionada: un 94% desea que Catalunya prosiga integrada en España mientras tan solo un 6% es independentista. De esta forma si CIU decidiera vulnerar la voluntad democrática del conjunto de los españoles se situaría en el inicio del fin de sus días, pues habría una deserción masiva de votantes hacia un PP de Catalunya claramente centrista con Montserrat Nebrera al frente. Pero si este último hecho no se diera, podría ponerse en marcha una operación destinada a fundar un nuevo partido catalanista con vocación hegemónica a partir de la ya existente plataforma a favor del cambio de la ley electoral catalana llamada Acció per la Democracia, que resucitaría la histórica Lliga Catalana actualizando el todavía presente espíritu camboniano en la sociedad catalana.
Plan Catalunya – La inversión urgente que necesita Catalunya en materia de infraestructuras precisa una solución inmediata y como es una cuestión que puede negociarse a parte del Estatut es susceptible de ser pactada entre CIU y PP. La formalización de un pacto de inversión en infraestructuras de Catalunya con actuaciones, plazos y cantidades justificaría ante la militancia y el electorado de la federación nacionalista la abstención en la investidura de Mariano Rajoy, pues un eventual Plan Catalunya supondría que CIU habría efectuado una defensa efectiva de los intereses de Catalunya sin ceder a las demandas de una formación estatal. Así pues, sin apoyar la investidura de Mariano Rajoy el Plan Catalunya derivaría en un rendimiento electoral positivo para CIU que se reforzaría pasado un plazo prudencial de tiempo, si se cumpliesen los resultados esperados del mismo.
Equidistancia ante el incierto escenario político catalán – El escenario político catalán a día de hoy permanece sumido en una auténtica incertidumbre que no desaparecerá hasta la publicación de la sentencia del TC sobre la constitucionalidad del Estatut. Esta situación tan delicada, sin duda la más delicada en Catalunya tras el advenimiento de la democracia, exige por parte de CIU la más absoluta discreción y por lo tanto una completa ausencia de protegonismo en la vida política española siendo asi la abstención la mejor forma de asegurarlo hasta conocer el desenlace de la sentencia del TC. De esta forma la federación nacionalista podría ejercer una posición de equidistancia ante el incierto escenario catalán manteniendo intacta su imagen electoral, que incluso le permitiría ganar tiempo y rédito electoral gracias al Plan Catalunya hasta el desenlace del recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut.
b) Partido Nacionalista Vasco (PNV) – Con su grupo parlamentario de siete diputados disfruta de una sólida posición que le permite aparecer como una fuerza importante para la configuración de la nueva mayoría parlamentaria. Dicha posición importante podría accentuarse hasta convertir al PNV en la fuerza clave para asegurar la gobernabilidad de España si finalmente CIU decidiera no formar parte de la nueva mayoría.
Las negociaciones entre PP y PNV serían conducidas por Juan Costa como representante de los populares y por los miembros del mismo grupo parlamentario peneuvista liderados por su portavoz Josu Erkoreka. A pesar del desafío al Estado planteado por el lehendakari Juan José Ibarretxe con su referéndum sobre el derecho a decidir, en el PNV se ha generado una auténtica dualidad que hace que el grupo parlamentario y la dirección del partido vayan por un lado y Gobierno vasco por otro. Los acontecimientos parecen decantar la victoria del lado de la nueva ejecutiva peneuvista liderada por Iñigo Urkullu con la que el grupo parlamentario vasco en el Congreso está completamente aliada. Y es que parece ser que la voz de Ibarretxe está cada vez más aislada ya que tan sólo está apoyada por Joseba Eguibar, pues ambos habían intentado crear una candidatura unitaria de PNV, EA, EB y Aralar para plantear estas Elecciones Generales como un auténtico desafío al Estado a favor del referéndum pero han fracasado estrepitosamente, pues la nueva dirección peneuvista se ha negado en redondo a abonar cualquier desafío contrario a sus postulados pragmáticos.
De esta forma, con el apoyo del Euzkadi Buru Batzar el grupo parlamentario dispone de pleno apoyo para negociar con el Partido Popular un acuerdo estable de legislatura que concluiría de forma sencilla y muy provechosa para ambas partes. Y es que al contrario de lo que sucedería con CIU las negociaciones de los populares con el PNV se presumen fáciles. Incluso podrían haber ministros peneuvistas en un gobierno de Mariano Rajoy de cara a un escenario futuro caracterizado por el acceso de Josu Jon Imaz a la categoría de lehendakari.
c) Coalición Canaria (CC) – De todas las opciones anteriormente citadas esta es sin duda la más fácil, pues en estos momentos Coalición Canaria ostenta la condición de socio del PP ya que los nacionalistas canarios están gobernando el archipiélago junto al Partido Popular. Los populares ya apoyan en Canarias a CC y ahora sólo haría falta cumplir la siguiente parte del pacto, consistente en el apoyo de los nacionalistas canarios al PP en la gobernabilidad de España.
Así pues, las negociaciones entre Partido Popular y Coalición Canaria se presumen fáciles y de corta duración. Por parte del PP las negociaciones serían encabezadas por el líder regional José Manuel Soria mientras que por parte de CC las llevaría a cabo el mismo Paulino Rivero, con lo cuál todo quedaría en casa. Y es que ambas formaciones llegarían a un pacto estable de legislatura funadamentado en la aprobación del Estatuto de Canarias en las Cortes y el desarrollo del mismo. Se presume tan positivo este acuerdo que no es nada descartable la entrada de Coalición Canaria en un eventual gobierno de Mariano Rajoy.
d) Otros partidos – Por lo que respecta a otras fuerzas políticas se prevé que el Partido Andalucista decida integrarse en la nueva mayoría parlamentaria alcanzando un acuerdo estable de legislatura con el Partido Popular que podría tener su justa correspondencia en Andalucía, pues si el PSOE perdiera la mayoría absoluta siempre y cuando PP y PA sumaran podrían alcanzar un pacto histórico que desplazaría a Manuel Chaves de la presidencia de la Junta y situando a Javier Arenas se pondría punto y final a treinta años de dominio socialista en la región. Si se diera tal circunstancia tampoco sería descartable una entrada de los andalucistas en el Gobierno de Mariano Rajoy.
En cuanto a UPN su apoyo está completamente asegurado pues los foralistas navarros están unidos al PP mediante un acuerdo de colaboración estable. El apoyo de formaciones nacionalistas y regionalistas a Rajoy llevaría Ciutadans a desmarcarse del PP y consiguientemente a votar en contra de su investidura, poniendo en marcha una alternativa desde su posición minoritaria que si bien no sería importante le ayudaría a crecer de cara al futuro. Finalmente, la UPD de Rosa Díez optaría por ejercer una posición más pragmática y se abstendría.
En todo caso si el PP se alzara con la victoria en las próximas Elecciones Generales don Mariano Rajoy sería investido en primera votación con 176 votos a favor, 156 en contra y 14 abstenciones.
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