Parece ser que tras 67 días de intensas negociaciones la formación del Gobierno de Navarra llega a su fin. Estos días han estado caracterizados por un auténtico culebrón consistente en el entablamiento de negociaciones entre PSN, Nafarroa Bai e IU, el fracaso de las mismas, la propuesta frustrada de un Gobierno de concentración dirigido por el socialista Fernando Puras y el fallido intento del PSN de reanudar de nuevo las negociaciones con Nafarroa Bai e IU. Finalmente, desde la madrileña calle de Ferraz la dirección nacional del PSOE ha establecido el fin definitivo de las negociaciones entre PSN, Nafarroa Bai e IU y la abstención del PSN durante la sesión de investidura, con lo cuál don Miguel Sanz será de nuevo Presidente de la Comunidad Foral de Navarra al frente de un gobierno en minoría entre UPN y CDN. Acto seguido se desataba una crisis de importante magnitud en el PSN que se traducía en la dimisión de Fernando Puras siendo sustituido al frente de los socialistas por Carlos Chivite, la dimisión en pleno de la ejecutiva de las Juventudes Socialistas de Navarra y finalmente la dimisión de cuatro miembros de la Ejecutiva.del PSN.
Tras la dimisión de Fernando Puras se ha hecho con el liderazgo Carlos Chivite que ha asumido las directrices de la Ejecutiva del PSOE comprometiéndose plenamente con los mismas. La situación en el seno del PSN es muy compleja y las repercusiones de la crisis que muy probablemente estallará a corto plazo afectarán de lleno al escenario político navarro, pudiendo llegar a amenazar muy seriamente la estabilidad política de la Comunidad Foral. Y es que la crisis estallará de lleno el próximo 1 de septiembre con la reunión del Comité regional del PSN ante el que comparecerán José Blanco y Diego López Garrido para explicar la decisión tomada con respecto a la gobernabiliad de Navarra. Lejos de calmar los ánimos la crisis estallará porque los partidarios de pactar con Nafarroa Bai e IU rechazarán las explicaciones de la Ejecutiva y se rebelarán contra el PSOE dividiéndose los socialistas navarros en dos partidos: la Federación navarra del PSOE como representante de los intereses de Ferraz que sería liderado por Carlos Chivite y el PSN como partido independiente de línea navarrista.
Esta inevitable partición cobrará forma de divorcio porque ninguno de los dos sectores enfrentados por el control del partido disfruta de la suficiente mayoría para imponer sus tesis y consecuentemente su liderazgo al frente del mismo. El sector liderado por Carlos Chivite cuenta con el respaldo del nuevo portavoz parlamentario Roberto Jiménez acompañado por la mitad exacta de los doce parlamentarios, conjuntamente con un grupo de concejales de varios pueblos de la comarca de Pamplona (Burlada, Barañáin...) que sostienen que UPN debe gobernar en sus localidades por ser la fuerza más votada y que por lo tanto no cabe ningún tipo de pacto con Nafarroa Bai. Por otra parte nos encontramos con el sector partidario del entendimiento con Nafarroa Bai que pide la dimisión de Carlos Chivite y la autonomía decisoria del PSN respecto el PSOE. Cuentan con el apoyo de la otra mitad del grupo parlamentario liderado por Juan José Lizarbe y Elena Horcajo mientras que a nivel territorial hay un grupo de concejales de la comarca de Pamplona liderado por José Luís Uriz y otro nutrido grupo perteneciente a la comarca de la Ribera. Así pues, queda claro el empate entre las dos posturas irreconciliables que necesariamente se va a saldar con el abandono del partido por parte de estos últimos para formar uno nuevo.
Así pues el ya de por sí plural y complicado escenario político navarro va a adquirir aún un poco más de dificultad con la aparición de una nueva fuerza política con lo que ya serán seis las fuerzas con representación parlamentaria en la Comunidad Foral. En estos momentos Miguel Sanz gobierna en minoría con el apoyo de 24 diputados sobre 50 gracias a la abstención tácita del grupo parlamentario del PSN. Sin embargo, si este se dividiera aproximadamente por la mitad y seis de sus diputados decidieran plantear una moción de censura a Sanz con el apoyo de Nafarroa Bai e IU dicha moción fracasaría, porque no alcanzaría la mayoría absoluta situada en los veintiséis diputados. Así pues, Miguel Sanz puede dormir tranquilo porque la crisis del PSN no le llevará a convocar elecciones anticipadas. Al contrario de lo que muchos dicen hizo bien en presentarse a la investidura.
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