El pasado 23 de julio tenía lugar un hecho sin precedentes en nuestra historia democrática: el director del CNI contradecía el carácter secreto y discreto de la institución que dirige para convocar una rueda de prensa de carácter urgente durante esa misma mañana. Los conocidos periodistas cronistas de nuestra historia democrática no daban crédito al fax que les habían remitido desde el CNI y pensaron que el motivo de la rueda de prensa sería alguna cuestión grave. Y asi fue puesto que Alberto Saiz reveló que uno de los agentes del CNI, el agente Flórez, había actuado de espía doble vendiendo información sobre los servicios secretos españoles a los servicios secretos rusos del FSB. La noticia era grave pero el director de nuestros servicios secretos puntualizó que en ningún momento durante los años que ejerció el espía como tal, entre 2000 y 2004, estuvo en peligro la seguridad nacional de España, de la OTAN ni de ninguno de los paises que como aliados nuestros configuran la Alianza Atlántica. Finalmente, se supo que en el año 2004 dicho agente había abanonado los servicios secretos por voluntad propia y no por expulsión del CNI. Como Fiscal General del Estado don Cándido Conde Pumpido abrió diligencias y el agente fue encarcelado por un delito de alta traición y de revelación de secretos oficiales. Días más tarde también se supo que reveló al FSB los nombres de dos de los agentes del CNI que en 2003 murieron en Irak víctimas de un atentado de la insurgencia iraquí vinculada a Al Qaeda.
El caso del agente Flórez es muy grave porque es la primera vez que en nuestra historia democrática los servicios secretos ven gravemente cuestionada tanto la seguridad de sus miembros como la realización de sus funciones. Sin embargo, no es un fenómeno extraño dado que en los servicios secretos más profesionales y prestigiosos del mundo han visto casos de agentes que han vendido información a otros servicios secretos.
Pero volviendo al quid de la cuestión dicha cuestión es muy grave porque se supone que toda aquella persona que desea pertenecer al CNI ha de pasar por un proceso de selección muy riguroso que debería detectar a aquellos individuos con una mayor propensión a la traición, declarándolos no aptos para servir al centro. Pero los procesos de selección del CNI deben ser muy deficientes para permitir que un individuo como el tal Flórez pudiera traicionar a España ejerciendo de agente doble. Es perfectamente creible la afirmación del director del CNI con respecto a la preservación de nuestra seguridad nacional, puesto que en el contexto geopolítico de hoy Rusia más que un enemigo es un aliado aunque queda la inquietante y terrorífica duda sobre si ningún miembro del FSB vendió la identidad a terroristas islámicos de dos de nuestros ocho agentes asesinados en las cercanías de Bagdad en diciembre de 2003. Me temo desgraciadamente que así fue puesto que los rusos no van muy boyantes de dinero pero lo que no es creible es que Flórez se marchara por propia voluntad del CNI, si cobraba tanto dinero del FSB por ejercer de agente doble es imposible que tuviera un ataque de cordura y abandonara sus funciones. Continuaré atento a este asunto e informaré sobre las novedades que pudieran producirse.
No comments:
Post a Comment