Sunday, July 08, 2007

Crisis en la FSM


Crisis en el PSOE de Madrid

Las Elecciones a la Asamblea de Madrid y municipales del pasado 27 de mayo con una elevada participación, prueba del buen estado de los madrileños, han dado al Partido Popular una abrumadora victoria que se ha concretado con las aplastantes mayorías absolutas del centrista Alberto Ruiz Gallardón en la capital de España, con un 55% de los votos, y de la liberal Esperanza Aguirre en la Asamblea al cosechar el 52,5% de los votos. Asimismo, el mapa municipal de la comunidad ha experimentado un auténtico vuelco puesto que si en las anteriores elecciones estaba confirmado un claro dominio de los populares en la capital mientras el Área metropolitana quedaba bajo dominio socialista, tras el 27-M el dominio popular es incontestable y el cinturón rojo se difumina a excepción de la parte sur de la comunidad (Leganés, Parla, Getafe o Majadahonda) que resiste bajo dominio de los socialistas.

La histórica Federación Socialista Madrileña (FSM) siempre ha sido una fuente de problemas. Ya en 1978 el honorable Tarradellas le dijo al socialista Josep Maria Triginer cuando este le comunicó que iba a una reunión del PSOE :Tenga usted mucho cuidado con la FSM que de ahí salió la Guerra Civil. En absoluto exageraba Josep Tarradellas porque la mala fama del PSOE en Madrid se inicia con las luchas intestinas que durante la II República tuvieron lugar entre los moderados Besteiro y Prieto contra el radical Largo Caballero. Ya en democracia el partido fue liderado por una persona que no era madrileña pero que dirigió la comunidad durante doce años y es que hablamos de Joaquín Leguina que no tuvo ningún reparo en gobernar durante su última legislatura con el apoyo de un tránsfuga. En la capital mientras vivió don Enrique Tierno Galván los socialistas tuvieron tirón, pero a su muerte el poco hábil Juan Barranco los llevó de cabeza a una oposición que ya dura veinte años tras el paso de un alcalde centrista y tres populares. La pérdida del poder autonómico en 1995 a manos de Alberto Ruiz Gallardón marca un trauma colectivo para los socialistas madrileños, que a partir de entonces se enzarzaron en una maraña de luchas intestinas en las que todo grajo tenía el mismo poder. Con la crisis general del año 2000 llegó al frente del partido Rafael Simancas que en 2003 estuvo a punto de recuperar el poder tras la pérdida de la mayoría absoluta por parte de los populares con los efectos de la guerra de Irak pero dos de sus diputados, Eduardo Tamayo y María Teresa Saiz, no estaban dispuestos a recuperar el poder de cualquier manera y teniendo que pactar con IU por lo que abandonaron su partido y se pasaron al grupo mixto. Tras un rocambolesco episodio, elecciones mediadas, los populares recuperaron el poder y durante la presente legislatura Simancas ha estado de dolce farniente, Zapatero ha maniobrado a placer con la candidatura a la alcaldía sin tener en cuenta ni al partido ni al grupo municipal y tanto Leguina como Barranco han alzado la voz.

La debacle socialista en Madrid era completamente previsible, no sólo por la elevada valoración de la gestión popular en el Ayuntamiento y en la Comunidad sino también por la desastrosa trayectoria de los socialistas. El partido es un caos y la estrategia de Zapatero consistente en marginar a los socialistas madrileños para situar a su candidato lo ha acabado por mandar todo al garete y más cuando al frente de la candidatura en la capital se sitúa a un hombre tan faltado de luces como Miguel Sebastián. Tras una semana de esperpento y de luchas intestinas internas amplificadas a todo color, finalmente decidía Zapatero dar un golpe encima de la mesa para forzar a Sebastián a renunciar a su acta de concejal y a Simancas a dimitir del liderazgo de la FSM. Acto seguido quedaba constituida una gestora dirigida por Cristina Narbona con el objetivo de guiar al partido hasta la celebración de un congreso extraordinario.

No creo que los socialistas madrileños consigan superar su traumática historia Echando un vistazo a los resultados electorales lo más lógico resultaría que el nuevo líder surgiera de entre alguno de los alcaldes de los municipios del sur de la comunidad que son los únicos lugares controlados por el PSOE y de hecho, ya ha presentado su candidatura Tomás Olivo que es el alcalde de Parla y ha sido reelegido con el apoyo del 74,5% de los votantes. Pero dudo mucho que Olivo consiguiera poner punto y final a la crisis porque el modelo consistente en situar a una persona procedente del mundo municipal en responsabilidades elevadas ya ha sido ensayado por los socialistas catalanes con José Montilla y no parece estar teniendo éxito, porque los problemas regionales requieren una mayor pericia que los municipales. Asimismo, dicho liderazgo chocaría por completo con los grupos parlamentarios de la asamblea y el ayuntamiento de la capital que viven una situación completamente caótica como consecuencia de del duro enfrentamiento entre las numerosos egos que conviven en la FSM.

No comments: