Tuesday, May 15, 2007

Turbulencia interna en ERC: el Tripartito bis entra en crisis

El pasado domingo 25 de marzo el secretario de organización de ERC Xavier Vendrell abocó a Catalunya a una nueva crisis política al anunciar que los republicanos estaban dispuestos a romper el Govern d’Entesa para hacer a Artur Mas nuevo President si CIU se comprometía a convocar un referéndum de autodeterminación. Josep Lluis Carod Rovira intentaba ejercer el liderazgo de la formación y desautorizaba dicha propuesta mientras Joan Pugicercós permanecía impasible y Joan Carretero se frotaba las manos. Mientras tanto José Montilla mostraba una debilidad absoluta y desde la barrera contemplaba Pasqual Maragall la situación divertido. Finalmente, el esperpento llegaba a su fin gracias una vez más a la actitud responsable de CIU que supo rechazar la propuesta. Durante la semana siguiente ERC volvió a dar muestras de su nueva estrategia irredenta al contradecir al Tripartito bis con la presentación de una propuesta en el Parlament a favor de la titularidad exclusiva de la Generalitat en el Aeropuerto del Prat quedando Carod Rovira de nuevo en evidencia y con José Montilla en el extranjero.

Este nuevo vodevil al que hemos asistido en Catalunya confirma la predicción realizada en uno de mis anteriores artículos. En dicho artículo señalé que la estrategia de ERC estaba situada entre la espada y la pared dado que someterse a Montilla implicaba poner en peligro los puestos de Carod y Pugicercós en la formación republicana a manos de Carretero, mientras que optar por marcar una línea propia como en el anterior tripartito implicaría que Carod y Puigcercós mantuvieran sus cargos pero a la larga supondría un nuevo final abrupto del Govern. Parece ser que finalmente les ha importado más mantener sus poltronas en el partido que la estabilidad de Catalunya y han optado por la segunda estrategia, evidenciada a partir del Consell Nacional del pasado 24 de Marzo en el que Carretero habló y oficialmente se decidió poner punto y final a la estrategia de moderación para volver a la línea ideológica habitual de los republicanos. Así pues, de nuevo ERC experimentaba una convulsión interna situando al Govern d’Entesa en un claro peligro de muerte cuatro meses después de haber iniciado su andadura. Una convulsión similar en mayo de 2005, liderada también por Carretero, había puesto punto y final al Tripartito I de Pasqual Maragall.

Esta crisis deja claras tres ideas que son las siguientes:

a) La fecha del 24 de abril de 2007 marca un antes y un después para el Govern d’Entesa. A partir de ese día las cosas ya no volverán a ser lo mismo con él puesto que las condiciones puestas en su día por Montilla para reeditar la fórmula se han venido abajo como un castillo de naipes. Así pues, exigió a ERC poder hacer visible su autoridad como President de la Generalitat y el arreglo de las diferencias que pudieran surgir entre los socios del Govern a nivel absolutamente privado sin que nada pudiera trascender ni ser amplificado a través de los medios de comunicación. Lo segundo en seguida se mostró inviable y lo primero se ha visto imposible tras la subasta pública de su cargo hecha por ERC ante la que Montilla no ha tenido más reacción que poner cara de estreñimiento como un pobre hombre. El clima de confianza mutua está quebrado y ahora José Montilla no podrá confiar en sus socios ni ellos en él con lo que la marcha del Govern se irá deteriorando poco a poco hasta llegar a una ruptura.

b) El final de la crisis ha revelado una ERC que continua dando claras muestras de esquizofrenia políica y que se halla completamente huérfana de liderazgo, sumida en un caos interno. El episodio ha demostrado un Josep Lluis Carod Rovira claramente menguante en cuanto a reputación e influencia que no ha sido capaz de imponer su liderazgo al frente de la formación republicana, dado que en ningún momento ha podido poder punto y final a la crisis asegurando la disciplina y obediencia en el seno de ERC. Muchos son los que hablan desde hace mucho tiempo de una enconada disputa interna por el liderazgo de los republicanos entre Carod Rovira y Joan Puigcercós. La verdad es que yo nunca he creido en esa idea de diferencias de planteamiento y de forma de hacer entre ambos porque la verdad es que siempre han formado un tándem bastante unido. Prueba de ello ha sido esta crisis detrás de la cual nunca se ha hallado Puigcercós porque a lo largo de la misma ha escurrido el bulto y en ningún momento ha aparecido haciendo absoluta omisión de intento de ejercer el liderazgo, pero también decir que siempre ha estado con Carod en hacer aquello que marquen las circunstancias en cada momento. Asi pues, Xavier Vendrell ha hecho lo que le ha venido en gana durante la crisis sin que nadie le haya reprendido ni molestado y Joan Carretero después de la perorata lanzada durante el Consell Nacional que supuso la culminación del proceso de cambio de estrategia iniciado por ERC ha permanecido en silencio moviendo los hilos discretamente. No debemos pues olvidarnos que él es el gran triunfador, porque desde que empezó el año ha sido el gran instigador del cambio estratégico en los republicanos consiguiendo sus objetivos y que por lo tanto Carod como Puigcercós le hayan cogido miedo. Recordemos que él fue quién se cargó al Tripartito I de Pasqual Maragall...
En esta situación de caos interno deberá ERC afrontar unas Elecciones Municipales que se avecinan cruciales para la continuidad del Govern d’Entesa. Las encuestas no les pronostican resultados nada buenos siendo castigados por tres motivos: el engaño infligido a sus votantes al haber apostado por una fórmula de gobierno distinta a la preferida, la vergonzosa estrategia de sumisión ante Montilla practicada en los primeros compases de la andadura del Govern y el reciente vodevil que ha supuesto la subsata de la Presidencia de la Generalitat. Si dichas predicciones acabaran por confirmarse la aplazada catarsis interna que vive ERC desde hace un año finalmente se materalizaría y supondría el triunfo definitivo de Joan Carretero que se convertiría en el nuevo líder de la formación, mientras Carod y Puigcerós se verían desterrados al fondo del baúl de los recuerdos. Este hecho desencadenaría en cadena una inmediata ruptura del Govern d’Entesa con el abandono en pleno de los consellers de ERC del mismo, porque Carretero se ha opuesto desde el primer momento a esta fórmula de gobierno que considera inútil y ruinosa por no defender los intereses de Catalunya y dejar como un charnego (en referencia a Montilla) reduce la dignidad nacional de nuestro pais a meros pedazos.

c) Convergència i Unió (CIU) sale claramente reforzada de la crisis al reafirmar de forma nítida y rotunda su reconocida trayectoria de centrismo, moderación y responsabilidad dado que ha puesto por delante los intereses de Catalunya a los suyos propios. Quizás a Catalunya no le hace ningún bien continuar adelante con el Govern d’Entesa pero aceptar la propuesta de una ERC esquizofrénica hubiera supuesto llevar a Catalunya a un callejón sin salida, a España a una situación límite (quizás la mayor amenaza a la Constitución de 1978 tras el golpe de Estado del 23-F en 1981) y hacer pedazos el proyecto de CIU que con tantos esfuerzos y a lo largo de tantos años han edificado Jordi Pujol, Miquel Roca, Xavier Trias, Joaquim Molins o Joan Rigol por poner algunos nombres. CIU asume como propio el marco constitucional de 1978 y estatutario de 2006 por lo que jamás aceptará cualquier juego fuera del mismo. Desde la posición de centralidad que ocupa este parido el pacto con ERC supone una eventual fórmula de gobierno pero si en un futuro decidimos jugar con los republicanos lo haremos dentro de la Constitución de 1978 y del Estatut de Miravet de 2006. Dicho esto tras la situación actual se renueva la idea de que CIU tiene mucho que decir tanto en el escenario político catalán como en el conjunto de España y que si en lo sucesivo no comete errores como los de la última campaña electoral podrá acceder tanto al Gobierno central como al Govern de Catalunya.

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