El pasado 18 de febrero el Presidente del Gobierno viajó a Vitoria para participar en un mitin del PSE en su primera visita a Euskadi tras la ruptura del alto al fuego permanente de ETA el pasado 30 de diciembre con el atentado contra la T-4 de Barajas que mató a dos personas. Esta visita despertó gran expectación mediática porque tras la propuesta de Arnaldo Otegui para reactivar el proceso de paz consistente en el reconocimiento del marco legal estatal mediante la unificación de Navarra y Euskadi en comunidad autónoma.
José Luis Rodríguez Zapatero presentó un plan coherente para reactivar el proceso de paz. Dicho plan consta de cinco partes fundamentales: el respeto a la Ley de Partidos como condición indispensable para que Batasuna pueda presentarse a las elecciones, la normalización de Euskadi mediante un gran acuerdo político transversal que recoja a todas las sensibilidades, la disolución de ETA, el fin de la violencia callejera y la ausencia de violencia para poder negociar. El Presidente del Gobierno está legitimado para relanzar el proceso de paz siempre y cuando la mesa nacional de Batasuna comparezca en rueda de prensa para anunciar su rechazo a la violencia y la aceptación de las normas de juego democráticas.
Respecto a la propuesta de Arnaldo Otegui puede ser una propuesta de negociación siempre y cuando se haya producido un rechazo a la violencia. De todas formas, no supone ningú gesto positivo por parte de Batasuna dado que en forma de trampa esconde la independencia de Euskadi mediante la unificación previa de Navarra y Euskadi en un marco de Comunidad Autónoma. La disposición adicinal tercera de la Constitución contempla la incorporación de Navarra a Euskadi previo referéndum que ganarían los defensores de la foralidad, dado que Navarra disfruta de personalidad diferenciada a la de Euskadi.
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