Friday, April 20, 2007

El Partido Popular gana la batalla de la calle


El descontento popular previsto en mi anterior artículo se materializó a las pocas horas de la decisión del Gobierno de trasladar a José Ignacio de Juana Chaos del hospital 12 de Octubre de Madrid al Hospital Virgen de Aranzazu de San Sebastián. El Foro de Érmua convocó una manifestación enfrente del Ministerio del Interior en Madrid, hecho al que siguieron más convocatorias del Foro de Érmua en las plazas de España al días siguiente, multitudinarios homenajes a las víctimas del etarra en la Plaza de la República Dominicana de Madrid y finalmente una auténtica ola de indignación ciudadana manifestada en concentraciones multitudinarias en las plazas mayores de las capitales de provincia y una manifestación histórica en Madrid que acogió a 1.500.000 personas, lideradas por Mariano Rajoy y la cúpula en pleno del Partido Popular.

El Partido Popular ha sabido canalizar esta auténtica ola de indignación ciudadana contra la política antiterrorista del Gobierno, que por primera vez desde 1977 ha cedido al chantaje de los terroristas, en ordenadas y civilizadas manifestaciones que le dan la victoria en la calle y le ponen en disposición de ganar las próximas Elecciones Generales. Ahora es necesario que esta auténtica movilización del entorno del Partido Popular y de Mariano Rajoy se transforme en votos de cara a las próximas Elecciones Municipales y Generales para poder volver al poder, en lo que puede suponer el período más breve pero intenso de la democracia tras la presidencia de Leopoldo Calvo Sotelo: el mandato de José Luís Rodríguez Zapatero.

Los precedentes le sonríen al PP. En un ambiente de especial movilización a su entorno derivado de los atentados del 11-M el PSOE ganó las Elecciones Generales de 2004 con cinco puntos de ventaja, pero apenas tres meses después, con un clima político más relajado, se celebran las Elecciones Europeas y el PSOE ganó al PP con tan sólo dos puntos de ventaja. Ahora, el ambiente de especial movilización tiene lugar al entorno del PP, capaz de congregar a un millón y medio de personas, mientras PSOE e IU tienen a sus votantes claramente desmovilizados dado que sólo son capaces de reunir a 5.000 personas en contra de la Guerra de Irak.

Ahora pensemos en escenarios de futuro. Pongamos que el PP es capaz de transformar la movilización callejera que hay en su entorno en votos y que por lo tanto gana las Elecciones Generales sin mayoría absoluta pero con una victoria cómoda y holgada. El aislamiento del que ahora se le acusa acaba inmediatamente, puesto que a su lado acudirán fuerzas dispuestas a prestar apoyo al PP que en el pasado ya le apoyaron. Así pues, vamos a ver como a partir de las Elecciones Municipales y en función de la aritmética determinadas fuerzas se sacuden de encima la equidistancia que expresan para colaborar con el PP. Estamos hablando de Convergència i Unió (CIU) y de Coalición Canaria (CC). En el caso de los primeros necesitarán al PP y a Ciutadans para que Xavier Trias pueda poner punto y final a 27 años de tripartito en Barcelona y también para poder mantener a Joan Aregio al frente de Tarragona. Respecto a los canarios van a necesitar al PP para poder mantener el Gobierno autónomo de las islas ante el fuerte empuje del exministro de justicia Juan Fernando Lóper Aguilar que está poniendo en peligro más de una década de hegemonía de CC al frente de las islas.

Ante este panorama es evidente que si gana las elecciones Mariano Rajoy será investido presidente con el apoyo de CIU y CC. Del PNV hablaremos más adelante... No puede ser de otra forma porque es un pacto recíproco dado que el PP apoya a los nacionalistas en sus feudos locales mientras estos le apoyan en el Gobierno de España. Pero este hecho tendría repercusiones más allá del estricto nivel estatal para incidir plenamente en el escenario de Catalunya y Euskadi.
En Catalunya si el Govern d’Entesa consigue llegar vivo a las Elecciones Generales, cosa nada clara ante las divergencias estratégicas entre PSC y ERC, vamos a asistir a un panorama de alta tensión política tensándose las relaciones entre Generalitat y Estado como nunca. Sería un escenario a la larga insoportable y además nada deseable, pero este peligro podría superarse si desde el Gobierno central CIU es capaz de hacer oir su voz de forma firme vendiendo eficacia y solvencia, consiguiendo que entre los catalanes cale la sensación de que el Tripartito bis les está engañando.Respecto a Euskadi nada se puede aventurar con un proceso de paz atascado y con alto riesgo de naufragio antes de las Elecciones Municipales. Ahora el escenario de tensión es evidente con una sensación de fracaso increíble respecto a las ansias de paz del pueblo vasco y con el lehendakari en el banquillo por reunirse con Batasuna. El PNV está dividido por completo con un Ibarretxe junto a Eguibar que andan de capa caida, mientras se halla un sector posibilisita y moderado encabezado por Josu Jon Imaz que sin maximalismos pretende conseguir lo mejor para Euskadi. Imaz se mueve y habla con todos pero ha tenido varios encuentros con Rajoy de carácter secreto y puede haber acuerdos de cara al futuro a pesar de que ahora parecen lejanos. Veremos que pasa....

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