El pasado 1 de marzo el etarra José Ignacio de Juana Chaos puso punto y final a la huelga de hambre que venía manteniendo desde el pasado 7 de noviembre de 2006 al recibir por parte del Gobierno un cambio en su régimen penitenciario que le beneficia notablemente. Después de que el Tribunal Supremo decidiera reducir su condena de doce a tres años atendiendo un recurso de apelación por su condena el año pasado por la Audiencia Nacional, el Gobierno cambió su régimen penitenciario de la cárcel al arresto domiciliario, en atención al cumplimiento de 2/3 partes de la condena.
Ante la decisión del TS de reducir la pena de De Juana Chaos no hay nada que decir, porque las decisiones judiciales no tienen discusión y más teniendo en cuenta que al terrorista se le condenó hace dos años por un presunto delito de amenazas en un artículo publicado por el diario Gara, cuando ya iba a salir de la cárcel. En medio de su nueva condena el etarra inició en noviembre su huelga de hambre para protestar por su situación penitenciaria, con el objetivo de conseguir un cambio en la misma y no ha cesado hasta conseguirlo. El problema es que el Gobierno ha decidido ceder y someterse al chantaje de un terrorista, hecho que nunca ha sucedido desde 1977 sintiéndose culpable de la posible muerte de un etarra que se hallaba en huelga de hambre porque así lo había querido y cuando además estaba teniendo la posición exigible en estos casos a nivel humanitario: la alimentación forzada. Dice el gobierno que ha cambiado el régimen penitenciario a De Juana Chaos por el peligro de muerte y el temor a un estallido de violencia en Euskadi. Tan largo y doloroso camino hemos hecho los españoles durante 39 años para que ahora se libere a un terrorista en huelga de hambre con el argumento de que su hipotética muerte provocaría un retorno de ETA a la violencia. Más de 800 muertos desde 1968 no han sido en vano y si tienen que haber aún más muertos valientemente asumiremos ese riesgo y el dolor que comporta para que ETA sepa que con la violencia no conseguirá nunca nada. Con esta decisión el Gobierno ha evitado un estallido de violencia en Euskadi, pero no evitará una ola de indignación ciudadana que puede convertir a Zapatero en el presidente más breve de la democracia tras Leopoldo Calvo Sotelo una vez se conozcan los resultados de las próximas Elecciones Generales.
Ante la decisión del TS de reducir la pena de De Juana Chaos no hay nada que decir, porque las decisiones judiciales no tienen discusión y más teniendo en cuenta que al terrorista se le condenó hace dos años por un presunto delito de amenazas en un artículo publicado por el diario Gara, cuando ya iba a salir de la cárcel. En medio de su nueva condena el etarra inició en noviembre su huelga de hambre para protestar por su situación penitenciaria, con el objetivo de conseguir un cambio en la misma y no ha cesado hasta conseguirlo. El problema es que el Gobierno ha decidido ceder y someterse al chantaje de un terrorista, hecho que nunca ha sucedido desde 1977 sintiéndose culpable de la posible muerte de un etarra que se hallaba en huelga de hambre porque así lo había querido y cuando además estaba teniendo la posición exigible en estos casos a nivel humanitario: la alimentación forzada. Dice el gobierno que ha cambiado el régimen penitenciario a De Juana Chaos por el peligro de muerte y el temor a un estallido de violencia en Euskadi. Tan largo y doloroso camino hemos hecho los españoles durante 39 años para que ahora se libere a un terrorista en huelga de hambre con el argumento de que su hipotética muerte provocaría un retorno de ETA a la violencia. Más de 800 muertos desde 1968 no han sido en vano y si tienen que haber aún más muertos valientemente asumiremos ese riesgo y el dolor que comporta para que ETA sepa que con la violencia no conseguirá nunca nada. Con esta decisión el Gobierno ha evitado un estallido de violencia en Euskadi, pero no evitará una ola de indignación ciudadana que puede convertir a Zapatero en el presidente más breve de la democracia tras Leopoldo Calvo Sotelo una vez se conozcan los resultados de las próximas Elecciones Generales.
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