Thursday, March 01, 2007

La Catalunya postestatutaria: un país triste, apático y sin rumbo

El pasado 18 de junio de 2006 los ciudadanos de Catalunya ratificaron con un 74% de votos favorables y un 21% de votos en contra el nuevo Estatut de Autonomía, aunque la participación fue escasa y no llegó a la mitad del censo con un 48%. Ante la baja participación que tuvo lugar en el referéndum la explicación principal fue el distanciamiento entre la clase política y los ciudadanos catalanes puesto que los primeros no se sentían concernidos por las preocupaciones de los segundos. Tras la aprobación del Estatut desde el Govern se dijo que a partir de ese momento las preocupaciones de los ciudadanos se íban a atender perfectamente, dado que el nuevo texto estatutario ponía en manos de Catalunya un instrumento excepcional para hacer políticas extraordinarias en todos los campos. De esta manera llegamos a las Elecciones al Parlament del pasado 1 de noviembre de 2006 y nos encontramos de nuevo con un escenario de considerable desafección ciudadana dado que la participación apenas fue del 56 %. De nuevo la explicación fue la incapacidad de la clase política para ocuparse de los problemas que tras la aprobación del Estatut mostró su ejemplo más claro en el caos vivido en el aeropuerto del Prat de Barcelona a finales de julio. Finalmenre, pocos días después de las elecciones los catalanes asistimos al inaudito espectáculo de ver como se reeditaba el Govern que había provocado el fin abrupto de la legislatura y la convocatoria de las elecciones. Así pues, para hacer ese viaje no hacían falta alforjas ya que se reeditaba la anterior fórmula de PSC, ERC e ICV-EUIA en la forma de Tripartito bis y con José Montilla de President. De nuevo, la varita mágica. El Tripartito bis no iba a repetir los errores de la anterior experiencia y con el Estatut en la mano se iban a poner las pilas para solucionar los problemas de la gente o lo que es lo mismo, reforzar Catalunya a partir de la satisfacción de las necesidades de la sociedad catalana en la idea que José Montilla defiende como catalanismo social.

Tres meses después del inicio de la andadura del Tripartito bis y cuando están a punto de cumplirse los cien días de gracia que todo gobernante necesita, la situación no puede ser peor. Se nos pretendió vender a los ciudadanos catalanes el nuevo período postestatutario como una de las mejores épocas de la historia contemporánea de Catalunya que iba a alcanzar un desarrollo en todos los niveles sin parangón gracias al instrumento que supone el nuevo Estatut. Yo estoy de acuerdo con que el nuevo Estatut es un instrumento perfecto para dotar a Catalunya de plena potencia en todos los campos, pero sólo si se sabe aplicar de forma adecuada y la situación por la que pasa a día de hoy Catalunya es a mi juicio la peor desde que en 1980 se inició la andadura de nuestro autogobierno. Esta situación sólo se aguanta gracias al clima de excepcional bonanza económica del que los catalanes disfrutamos, pero son tres las razones que me han llevado a calificar Catalunya como un país triste, apático y sin rumbo.

En primer lugar la razón fundamental que sustenta mi afirmación anterior es la falta de liderazgo que sufre Catalunya con un President incapaz de aglutinarnos a todos alrededor de las grandes cuestiones. Para que se de esta condición Catalunya necesita un President con presencia pública, que exponga su pensamiento sobre las más variadas cuestiones. No estoy exponiendo una teoría extraña porque tanto Josep Tarradellas como Jordi Pujol o Pasqual Maragall han asumido esa tarea pero Montilla apenas aparece en público y apenas es capaz de articular unas cuantas frases seguidas en forma de pensamiento. Está recibiendo muchas críticas por ello pero él se escuda en la expresión Fets, no paraules (hechos, no palabras). Si no se puede ejercer capacidad de liderazgo es imposible poder mostrar hechos, porque sin liderazgo no se pueden solucionar los principales problemas de Catalunya.

En segundo lugar Catalunya está en el peor momento desde que se inició su andadura autonómica, momento sólo comparable a la controversia suscitada con la LOAPA en 1982. Hago esta afirmación porque el Tripartito bis nos está premiando con una de las habituales muestras de esperpento vividas durante su anterior período, porque estamos viendo como el PSC que fue una de las principales fuerzas defensoras del Estatut no tiene ningún tipo de interés por desarrollar el texto estatutario y de esta forma Catalunya está viviendo una situación de parálisis institucional muy grave. Si a todo ello añadimos la importante vulneración del nuevo marco estatutario con nueve normas legales estatales que lo infringen, más la absoluta omisión de defensa de los intereses catalanes por parte de José Montilla, el silencio y la inacción total de ERC junto con la discusión en el Tribunal Constitucional sobre la constitucionalidad del Estatut nos podemos hallar a medio plazo con un panorama de crisis institucional de consecuencias imprevisibles. Un panorama de este tipo es capaz de fulminar a cualquier gobierno.

En tercer lugar podemos ver claramente como el Tripartito II continua sin ser capaz de atender los problemas de los cudadanos y la distancia entre la ciudadanía y la clase política en vez de menguar continua creciendo. Tres son los hechos que ratifican claramente esta circunstancia resumidos en la inseguridad ciudadana que se vive en el interior de Catalunya, en el cuestionamiento de la propiedad privada y la demagogia con el problema de la vivienda y el calamitoso estado de las infraestructuras en Catalunya. Los dos primeros temas están bjao la gestión de ICV-EUIA que en este Tripartito bis está desempeñando el papel de conflictividad que en el anterior desarrolló ERC. Así pues el interior de Catalunya está cada vez más expuesto a los asaltos de las bandas de delincuencia organizada del Este de Europa, mientras los Mossos de Esquadra son incapaces de proteger las propiedades de los ciudadanos y estos deben recurrir a defenderse con sus propias armas cuando no acaban en la cárcel por haber tenido que asesinar al delincuente que ponía en peligro sus vidas, porque el conseller Saura les dice a sus alcaldes que utilicen la policía local para llegar dónde no quiere que lleguen los Mossos. Pero relacionado también con este tema y enlazando con la demagogia que está haciendo ICV-EUIA con el tema de la vivienda podemos decir que cuando el concepto de la propiedad privada se halla claramente vulnerado, una sociedad se halla prácticamente en la anarquía y es que la propiedad privada en Catalunya está en peligro porque estamos asistiendo a ver como propietarios legítimos de viviendas abandonan momentáneamente su casa para hacer la compra y a la vuelta se ven en la calle porque okupas les han cambiado la cerradura y se han instalado en el piso. No sería nada descabellado decir que Catalunya se halla en una situación de anarquía similar a la de 1937 cuando los milicianos anarquistas de la CNT se paseaban por los pisos de los barceloneses barrios del Eixample y San Gervasio incautandolos en nombre de la revolución a los legítmos propietarios. Los Mossos d’Esquadra no controlan el orden público y ello nos conduce a los catalanes a la anarquía porque surgen empresas que se encargan de expulsar a los ocupantes ilegales para devolverlos a los propietarios legítimos. A todo ello podemos añadir las declaraciones de la compañera sentimental de Saura, la teniente de alcalde Imma Mayol apostando por la despenalización de la ocupación, declarándose antisistema cuando está cobrando un sueldo por ejercer un acto público y cerramos el largo y demencial capítulo con las declaraciones del propio Saura apostando por la despenalización de las drogas...
En cuanto al degradado estado de las infraestructuras en Catalunya directamente nos podemos echar a llorar. El primer toque de atención llegó el pasado mes de julio cuando una huelga salvaje de los trabajadores de AENA / Iberia paralizó el aeropuerto del Prat durante todo un fin de semana en una situación esperpentica propia del más caribeño subdesarrollo, simplemente porque el servicio de handling había sido adjudicado a otra compañía. Pero la situación alcanza el más puro y cruel paroxismo en la red ferroviaria, que en lo que llevamos de año acumula catorce averías en la red de cercanías de Renfe y en el Túnel de Viella cuya construcción data de la década de los años cincuenta, apareciendo como el túnel más peligroso de Europa y cuyo techo se derrumbó hace pocos días habiendo podido provocar una auténtica tragedia.

Este panorama tan sombrío es el que me ha llevado a calificar a Catalunya como un país triste, apático y sin rumbo que está atravesando los peores momentos de su historia contemporania. Ante esta situación podemos prever que la legislatura acabará de forma abrupta sin llegar a su fin y que de esta situación puede salir claramente beneficiados Convergència i Unió que con Artur Mas al frente puede colocarse claramente como el auténtico defensor de la dignidad catalana y Ciutadans dado que la situación antes descrita está demostrando que su discurso está totalmente legitimado y de hecho Albert Rivera ya sueña con el grupo parlamentario de cinco diputados bajo la divisa de Ciutadans, el partido del sentido común.

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