En primer lugar, resulta de justicia iniciar este artículo felicitando a las fuerzas de seguridad francesas por haber evitado con su actuación que las calles de Euskadi se tiñeran de sangre nuevamente, al haber detenido a dos etarras que pretendían pasar inmediatamente a la acción. En segundo lugar, debemos comentar el comunicado realizado por ETA diez días después del terrible atentado en la T-4 de Barajas y que causó la muerte a dos ecuatorianos. Una vez más, ETA hizo gala de su trágico humor negro al anunciar la continuación de un inexistente alto el fuego permanente y digo inexistente, porque los coches bomba no suponen ningún tipo de tregua y menos cuando la banda terrorista se reserva el derecho a cometer atentados en mitad de un alto el fuego permanente.
A lo largo de esta semana ha sido positiva la iniciativa del ministro Rubalcaba de celebrar contactos bilaterales con los partidos políticos de forma quincenal para buscar el consenso al entorno de la política antiterrorista. Eso está muy bien pero no está nada bien que aún no tengamos una mínima idea de cuál va a ser la política antiterrorista tras el atentado. Sabemos que el proceso se ha acabado pero...¿cómo se va a luchar contra ETA? Tampoco está bien la negativa del Partido Popular a dialogar conjuntamente con las fuerzas puesto que con el PNV se puede acabar con ETA no sólo desde el diálogo sino también desde la firmeza. Con esta actitud incomprensible quizás el PP está cerrando las puertas a un futuro aliado muy válido que ya ha roto con el Pacto de Lizarra y el Plan Ibarretxe.
Pero lo más destacable de esta semana ha sido el bochornoso espectáculo al que hemos asistido con las manifestaciones tanto en Euskadi como en el resto de España. Con respecto a Euskadi la actitud del lehendakari Ibarretxe convocando una manifestación para pedir el diálogo con ETA debe calificarse cuanto menos de marciana sin ir afortunadamente más allá gracias a los cambios de última hora que suponen un desmarque de ETA – Batasuna. Esta actitud le ha enfrentado con la linea mayoritaria de su partido demostrando de nuevo estar fuera de la realidad. Con respecto al PSE cabe decir que una vez más los socialistas vascos han dado muestras de una abobinable adolescencia política, cuando no de esperpento. En primer lugar adoptaron una postura firme y adecuada, luego retrocedieron, posteriormente volvieron a la firmeza y finalmente han claudicado ante Ibarretxe. Esta situación demuestra la insignificancia del PSE y la reafirmación de los indicios que apuntan hacia una gran coalición con el PNV. Sin embargo, el hecho positivo ha sido la presentación de Ciudadanos de Euskadi tal y como ya adelanté la semana pasada.
Si lamentable ha sido el espectáculo vasco, de esperpéntico puede calificarse el espectáculo vivido en Madrid con relación a las manifestaciones. En primer lugar porque debería haber sido el Gobierno el convocante de una manifestación que uniera a todos contra el terrorismo y no colectivos cívicos o partidarios que siempre llevan el agua hacia su molino para excluir al adversario. Sin embargo ha habido dos hechos positivos que pueden esperanzarnos en un futuro de unidad en la lucha contra el terrorismo como la substitución de la sectaria Rosa Regàs en la lectura del manifiesto y la nula presencia final del colectivo de actores que había calentado sobremanera el ambiente en los días previos. Nos emplazamos para el lunes esperando que Zapatero explique con claridad en el Congreso sus planes contra ETA una vez constatado el fracaso del proceso de paz.
A lo largo de esta semana ha sido positiva la iniciativa del ministro Rubalcaba de celebrar contactos bilaterales con los partidos políticos de forma quincenal para buscar el consenso al entorno de la política antiterrorista. Eso está muy bien pero no está nada bien que aún no tengamos una mínima idea de cuál va a ser la política antiterrorista tras el atentado. Sabemos que el proceso se ha acabado pero...¿cómo se va a luchar contra ETA? Tampoco está bien la negativa del Partido Popular a dialogar conjuntamente con las fuerzas puesto que con el PNV se puede acabar con ETA no sólo desde el diálogo sino también desde la firmeza. Con esta actitud incomprensible quizás el PP está cerrando las puertas a un futuro aliado muy válido que ya ha roto con el Pacto de Lizarra y el Plan Ibarretxe.
Pero lo más destacable de esta semana ha sido el bochornoso espectáculo al que hemos asistido con las manifestaciones tanto en Euskadi como en el resto de España. Con respecto a Euskadi la actitud del lehendakari Ibarretxe convocando una manifestación para pedir el diálogo con ETA debe calificarse cuanto menos de marciana sin ir afortunadamente más allá gracias a los cambios de última hora que suponen un desmarque de ETA – Batasuna. Esta actitud le ha enfrentado con la linea mayoritaria de su partido demostrando de nuevo estar fuera de la realidad. Con respecto al PSE cabe decir que una vez más los socialistas vascos han dado muestras de una abobinable adolescencia política, cuando no de esperpento. En primer lugar adoptaron una postura firme y adecuada, luego retrocedieron, posteriormente volvieron a la firmeza y finalmente han claudicado ante Ibarretxe. Esta situación demuestra la insignificancia del PSE y la reafirmación de los indicios que apuntan hacia una gran coalición con el PNV. Sin embargo, el hecho positivo ha sido la presentación de Ciudadanos de Euskadi tal y como ya adelanté la semana pasada.
Si lamentable ha sido el espectáculo vasco, de esperpéntico puede calificarse el espectáculo vivido en Madrid con relación a las manifestaciones. En primer lugar porque debería haber sido el Gobierno el convocante de una manifestación que uniera a todos contra el terrorismo y no colectivos cívicos o partidarios que siempre llevan el agua hacia su molino para excluir al adversario. Sin embargo ha habido dos hechos positivos que pueden esperanzarnos en un futuro de unidad en la lucha contra el terrorismo como la substitución de la sectaria Rosa Regàs en la lectura del manifiesto y la nula presencia final del colectivo de actores que había calentado sobremanera el ambiente en los días previos. Nos emplazamos para el lunes esperando que Zapatero explique con claridad en el Congreso sus planes contra ETA una vez constatado el fracaso del proceso de paz.
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